El Gobierno aguanta el pulso con Bruselas y culpa de la deuda al anterior Ejecutivo

Di Maio recuerda que otros países europeos se endeudaron «mucho más de lo que consienten los tratados» sin recibir «ninguna sanción»

DARÍO MENOR CORRESPONSALROMA.

Cuando estás en el poder y no tienes otras cartas mejores para responder a una crítica, siempre puedes servirte de un comodín: echarle la culpa al que mandaba antes que tú. Esta vieja estrategia es la que utilizó ayer el Gobierno italiano para reaccionar a la apertura por parte de la Unión Europea de un procedimiento de infracción por no cumplir en 2018, 2019 y, por lo que parece, tampoco en 2020, con los planes para reducir su excesiva deuda pública, situada por encima del 130% del PIB, una de las cifras más altas de los países occidentales. El pasado diciembre Bruselas también amenazó a Roma con una sanción debido a los Presupuestos, aunque al final hubo acuerdo y no llegó la sangre al río.

«¿Sabéis a qué se refiere este posible procedimiento de infracción del que ahora se habla? A la deuda producida por el Partido Democrático (PD) en 2017 y 2018». Luigi Di Maio, vice primer ministro y líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), el partido socio de la Liga en la coalición de Gobierno, explicó con esas palabras escritas en las redes sociales la raíz del pulso abierto con la Unión Europea.

Tras echarle la culpa al PD, ahora en la oposición, arremetió contra los otros países europeos que, en los últimos años, sehan endeudado «mucho más de lo que consienten los tratados» sin enfrentarse a «ninguna sanción». Después del palo, utilizó la zanahoria para asegurar que en el Ejecutivo italiano son «personas serias» y de «palabra», por lo que «iremos a Europa y nos sentaremos en la mesa» para negociar «con responsabilidad, no para destruir, sino para construir».

Las pensiones «no se tocan»

Di Maio se ocupó bien de marcar una línea roja en la que Roma no piensa ceder en sus conversaciones con Bruselas: «No se toca» la reforma de las pensiones, que permite jubilarse desde los 62 años si se ha cotizado durante al menos 38 años. En la misma línea dura que el líder del M5E se mostró su homólogo en la Liga, Matteo Salvini, quien dijo que «el único modo de reducir la deuda creada en el pasado es bajar los impuestos y permitir a los italianos que trabajen más y mejor». Salvini se mostró convencido de que Bruselas «entenderá que queremos trabajo y crecimiento» y aseguró que los recortes y la política de austeridad del pasado sólo provocaron «deuda, pobreza, precariedad y desempleo».

En una muestra de las distintas sensibilidades que conforman el Gabinete italiano, el primer ministro, Giuseppe Conte, fue más conciliador al decir que «explicará bien» a las instituciones comunitarias que las cuentas se están «autocorrigiendo de manera natural», por lo que no hace falta implementar recortes. En una nota el Gobierno añadió que respetará los acuerdos europeos y que mantendrá un «diálogo constructivo» con la Comisión.