Génova no perdona la tragedia del puente Morandi

Fuertes abucheos reciben a los políticos en el aniversario del derrumbe del viaducto, que costó 43 vidas

ANJE RIBERA

Los políticos italianos olvidaron por un día sus rencillas y aparcaron la crisis de gobierno para recordar a las 43 víctimas mortales de la tragedia del puente Morandi de Génova, de cuyo hundimiento se cumplió ayer un año. Los habitantes de la ciudad, que aún trata de recuperarse, no piensan pasar página y aún reclaman que se depuren responsabilidades. Por ello sólo el presidente, Sergio Mattarella, fue recibido con aplausos, mientras que el ministro del Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini; su exsocio en el Ejecutivo y jefe del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio, y el primer ministro, Giuseppe Conte, vieron cómo su llegada era anticipada por silbidos y gritos en su contra.

De cualquier manera, la fortuna les acompañó porque las iras de los familiares de las víctimas se desviaron pronto sobre los directivos de Atlantia, el mayor grupo de autopistas de Italia y responsable del puente, al que se culpa de ser causante del desastre por incumplir sus obligaciones de mantenimiento. Por ello, fueron invitados a abandonar el lugar de una ceremonia empañada por la crisis abierta desde la ruptura de la coalición gubernamental.

Justo en el lugar donde cayeron los cascotes se celebró una misa eclipsada por los llantos de los allegados de quienes perdieron la vida en el derrumbe de aquella lluviosa mañana del 14 de agosto de 2018. Sus nombre fueron enumerados por el arzobispo de Génova, Anglo Bagnai. Quien nunca olvidará aquel dramático día será el alcalde de la zona norte de la ciudad, Federico Romeo, que tuvo que recibir tratamiento psicológico durante seis meses para superar el golpe. «Esos gritos bajo los escombros los llevaré siempre dentro», aseguró. Conserva una imagen perenne del dolor. Ese día fue muy difícil, los siguientes todavía más. Nunca olvidaré a un niña que sobrevivió, pero que desde los brazos de su madre preguntaba: '¡Mamá, mamá, nosotros también vamos a morir?'. Nos abrazamos todos y lloramos», finalizó Romeo.