La furia de Israel sacude Oriente Próximo

Las defensas antiaéreas interceptan misiles israelíes sobre Damasco, según esta imagen facilitada por una agencia oficial siria. :: afp/
Las defensas antiaéreas interceptan misiles israelíes sobre Damasco, según esta imagen facilitada por una agencia oficial siria. :: afp

Tel Aviv golpea para borrar la presencia iraní en Siria tras denunciar el primer ataque directo de Teherán en el Golán

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

La guerra en Siria «entra en una nueva fase». Esta fue la reacción del Gobierno de Damasco a la oleada de ataques de Israel contra supuestos objetivos de Irán en diferentes partes del país, una operación a gran escala que, según el ministro israelí de Defensa, Avigdor Lieberman, logró «destruir la infraestructura montada por Irán en Siria». Después de siete años de conflicto, el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas, entre ellas Irán y Rusia, acumulan victoria tras victoria contra una oposición fragmentada y contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), pero el estallido de este duelo regional entre israelíes e iraníes abre un frente desconocido hasta ahora. Rusia, el otro gran aliado militar de Bashar el-Asad, pidió «contención» a las dos partes.

La noche del miércoles al jueves fue larga tanto en los Altos del Golán como en Damasco. El Ejército israelí denunció el lanzamiento de veinte cohetes Grad y Fajr 5 por parte de la Fuerza Quds, el brazo exterior de los Guardianes de la Revolución de Irán, contra posiciones militares en la zona de Siria que Tel Aviv ocupa desde 1967. Cuatro de los proyectiles fueron interceptados por el Escudo de Hierro y el resto cayó en suelo sirio en esta acción que, según los israelíes, es el primer ataque directo que sufren por parte de Irán desde que estalló la guerra en el país vecino.

El Ejército señaló que «esta agresión es una prueba más de las intenciones detrás del establecimiento del régimen iraní en Siria y la amenaza que plantea para Israel y la estabilidad regional». La furia de Israel se desató de inmediato con una operación de castigo a gran escala que sacudió Oriente Próximo. Entre los objetivos, decenas de bases y aeropuertos militares supuestamente relacionados con Irán y la milicia libanesa de Hezbolá, la mayoría de ellos próximos a la capital siria. «Vivimos una noche de tremendas explosiones e incertidumbre», aseguraron vecinos de Damasco consultados.

Los blancos alcanzados incluyeron «puntos de Inteligencia, cuarteles logísticos, un recinto militar y logístico cerca de Damasco, almacenes de armas en el aeropuerto internacional de la capital, así como otras instalaciones, puestos y material militar», según información del diario 'Jerusalem Post'. El Ministerio de Defensa ruso, que fue informado previamente de la operación, destacaron los medios israelíes, reveló que Israel empleó 28 aviones que lanzaron sesenta misiles aire-tierra. También se dispararon más de diez misiles tácticos tierra-tierra y Moscú subrayó que las defensa sirias habrían interceptardo «la mitad» de los proyectiles. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) elevó a 23 las bajas por los bombardeos, entre ellas varios combatientes extranjeros.

«No queremos una escalada», declaró el portavoz militar israelí Jonathan Conricus, aunque advirtió de que cualquier ataque iraní contra Israel recibirá una fuerte respuesta. Una respuesta que, para Benyamín Netanyahu, fue «proporcional». En un mensaje publicado en Facebook, el primer ministro israelí advirtió de que «a cualquiera que nos cause daño le causaremos aún más daño; y a cualquiera que se prepare para dañarnos, actuaremos para dañarles antes. Eso es lo que hicimos y lo que seguiremos haciendo».

La «línea roja»

Para Netanyahu, el lanzamiento de misiles por Irán a la zona ocupada del Golán «cruzó una línea roja». El ministro de Energía del Estado hebreo, Yuval Steinitz, fue un paso más allá y adelantó al portal Ynet: «Eliminaremos a El-Asad si continúa permitiendo a Irán operar» desde su país. Un aviso directo al presidente sirio, a quien Israel cree responsable de permitir el despliegue de la república islámica en su frontera.

Siria vuelve a convertirse en un tablero para que actores internacionales diriman sus diferencias. Las autoridades de Damasco denunciaron que Israel ha pasado de «esconderse detrás» de grupos terroristas a buscar el «enfrentamiento directo» con su Ejército. La versión de los hechos de los medios oficiales sirios e iraníes fue diferente de la israelí.

Según estas fuentes fue Israel el que atacó primero una base próxima a Qneitra, en el sur de Siria, y entonces se produjo el lanzamiento de los misiles, pero por parte del Ejército sirio y no de la Fuerza Quds, como apuntaron desde Tel Aviv. El Ministerio de Exteriores de Siria alertó de que este ataque a gran escala «va a aumentar la tensión en la región». No pocos analistas temen una entrada en liza de Hezbolá desde Líbano.

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