Familias que no pueden afrontar los costes educativos

Más de un millón de menores tuvieron que interrumpir su escolarización por la crisis una vez que las familias ya no pueden permitirse el coste del transporte, de la ropa o el calzado necesario para acudir a la escuela. Los niños son las primeras víctimas de unas carencias que lastran su futuro y también el del personal docente, que en muchos casos abandona el puesto de trabajo para buscar otras vías de subsistencia o decide emigrar.