Los etarras refugiados en Venezuela, a la espera del futuro de Maduro

Manifestación de apoyo a los presos de ETA en Caracas. :: jorge silva / reuters/
Manifestación de apoyo a los presos de ETA en Caracas. :: jorge silva / reuters

Las fuerzas de seguridad creen que una docena de terroristas con causas pendientes viven en el país caribeño

DAVID GUADILLA

La crisis abierta en Venezuela ha colocado en una situación complicada a la colonia de presos de ETA que desde hace años encontró refugio bajo la protección primero del Gobierno de Hugo Chávez y posteriormente del de Nicolás Maduro. El número exacto de exmiembros de la banda que residen en el país caribeño es desconocido, pero alrededor de una docena mantienen causas pendientes con la justicia.

Venezuela fue durante años uno de los destinos predilectos de los etarras que optaban por huir de España. En ese periodo funcionó una amplia red de acogida a la que se agarraron decenas de miembros de la banda que se instalaron en el país sudamericano bien para escapar de la justicia española o a la espera de reintegrarse en algún comando. Venezuela acabó convirtiéndose en una especie de refugio. Muchos formaron familias y montaron negocios. La desaparición de ETA ha hecho que varios hayan vuelto a Euskadi de forma discreta durante los últimos años al no tener cuentas pendientes con la justicia. Pero otro grupo relevante ha logrado acceder a altas cotas de poder que ahora peligran por la fragilidad en la que está el Gobierno de Maduro.

Su llegada al país caribeño, en todo caso, no es reciente. Muchos se trasladaron a principios de los 80. A finales de esa década llegaron una treintena de activistas después del pacto alcanzado por los gobiernos de Felipe González y Carlos Andrés Pérez a raíz del fracaso de las negociaciones de Argel. En ese grupo se encontraba uno de los exmiembros de ETA que más titulares ha copado en los últimos años: Arturo Cubillas. Las fuerzas de seguridad sostienen que durante años fue el máximo responsable del colectivo de refugiados en Venezuela.

A pesar de que la justicia española ha reclamado su extradición en varias ocasiones, la entrega nunca se ha producido, entre otros motivos expuestos por Caracas, porque se nacionalizó venezolano. Cubillas llegó a ser un alto cargo del Instituto Nacional de Tierras (INTI), organismo dependiente Ministerio venezolano de Agricultura. Se le acusa de haber participado en tres asesinatos en los 80.

A finales de 2010, su nombre salió a relucir a raíz de la declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco del exembajador de Venezuela en la ONU Diego Arria Salicetti. El diplomático aseguró que las «expropiaciones dirigidas por Cubillas» en el INTI podrían servir para «financiar» a ETA. La acusación nunca se confirmó.

Junto a Cubillas, el más mediático de los etarras que buscó refugio en Venezuela fue Iñaki de Juana Chaos. El exmiembro del 'comando Madrid' escapó de la acción de la justicia en 2008 tras protagonizar una sonada huelga de hambre y quedar en libertad. Cuando la Audiencia Nacional dictó una nueva orden de detención por otra causa, abandonó España junto con su pareja. Primero saltaron a Belfast, pero cuando la justicia norirlandesa dictaminó que la orden de entrega era correcta, desapareció. Era marzo de 2010 y su rastro no reapareció hasta 2014, cuando fue descubierto haciendo compras en el municipio venezolano de Nueva Barcelona. De ahí pasó a Chichiriviche, otra localidad turística del mismo país. Regentaba un bar.

A pesar del impacto mediático de las fotografías, su extradición es muy complicada, tal y como admitió en su día el propio Velasco. La justicia española le reclama por un delito de enaltecimiento del terrorismo, que no existe como tal en el Código Penal venezolano. A eso hay que añadir otro motivo. Cuando su paradero salió a la luz, volvió a desaparecer. El Gobierno de Maduro insiste en que no tiene constancia de su presencia en el país, aunque las fuerzas de seguridad españolas lo dan por hecho.

Más complejo es el caso de Asier Guridi. Considerado jefe de publicaciones de ETA durante varios años, la justicia española ha pedido su extradición en diferentes ocasiones. En 2013 llegó a estar detenido varios meses y el pasado mes de septiembre el Tribunal Supremo de Venezuela dio instrucciones a la Fiscalía para localizarle. Un mes después publicaba una entrevista en el portal 'Le Haine' -el canal habitual utilizado por los disidentes de la izquierda abertzale- en la que incluso reprochaba al Gobierno de Maduro su falta de implicación y en la que señalaba que había recibido «muchas muestras de solidaridad y apoyo» de, entre otros, «exministros de Chávez».

Las fuerzas de seguridad también creen que continúa en Venezuela Xabier Arruti Imaz, quien en 2014 fue entrevistado en la televisión pública del país. Llegó a tener un local en Chichiriviche, donde se instaló De Juana, y fue contratado como alto cargo en una filial de la petrolera pública PDVSA. También ocupaba un puesto en el PSUV, el partido que sustenta el régimen de Maduro. Tiene nacionalidad venezolana y estatuto de refugiado político. Llegó a Venezuela en 1981 tras huir de la justicia española.