Los estudiantes extranjeros tendrán dos años para buscar trabajo en Reino Unido

O. HERNÁNDEZ

En medio del caos suscitado por el 'Brexit', en cuya campaña tuvo gran peso la preocupación de los británicos por la inmigración, el Gobierno de Boris Johnson anunció ayer que Reino Unido abrirá sus puertas a los estudiantes extranjeros. Según una nueva medida, podrán permanecer en el país hasta dos años después de graduarse mientras encuentran un trabajo. En virtud de las reglas actuales, introducidas por Theresa May cuando era ministra del Interior, ese tiempo se reduce a tan solo cuatro meses tras finalizar sus estudios.

El Gabinete de Johnson reconoce de este modo que el talento no entiende de nacionalidades. «La importante contribución que hacen a nuestro país y universidades es tanto cultural como económica. Su presencia beneficia a Reino Unido», defendió el ministro de Educación, Gavin Williamson. La nueva normativa posibilitará que los graduados trabajen a cualquier nivel. Después, tendrán la opción de pasar a un visado de trabajador cualificado si encuentran un empleo que cumpla con los requisitos.

Esta medida podría ser un primer paso de Reino Unido en su aspiración a establecer un sistema inspirado en el régimen australiano, en el que el acceso al país se regula en función de la experiencia del individuo y de la escasez de mano de obra en determinados sectores laborales.

Unos 450.000 estudiantes internacionales se forman cada año en el país y parece que, por ahora, no se ha establecido un tope en el número de aquellos que se podrán beneficiar de este plan para graduados. El programa se aplicará a quienes empecen a estudiar un grado o curso de nivel superior a partir del próximo año.

Con la intención de «atraer a los mejores talentos del mundo», solo podrán optar a ello aquellos que entren en un centro «de confianza» o que tenga «un historial probado de cumplir con los controles migratorios».