La 'especial relación' en tiempo de 'Brexit'

El vínculo entre EE UU y Reino Unido, que nunca se ejerció en términos de igualdad, aparece ahora más desequilibrado que nunca en el momento del relevo en Downing Street

R. C.

La llamada 'especial relación' entre Estados Unidos y Gran Bretaña la acuñó el primer ministro británico Winston Churchill en 1946, en un discurso que pronunció en Fulton, Misuri, donde llamó a construir un particular vínculo entre dos naciones, antiguas colonia y metrópoli, que, aseguró, podían «trabajar juntas como amigos y socios». El lazo trasatlántico nunca unió a los dos aliados en términos de igualdad, como bien reflejaron incluso películas en las que el presidente de EE UU llegaba al 10 de Downing Street con sombrero vaquero dispuesto a calibrar a las colaboradoras del primer ministro.

El episodio del embajador Kim Darroch revela que el balance es más desigual que nunca. Y que la operación que acaba de sacar a Kim Darroch de la Embajada en Washington no empezó el domingo pasado en el 'Mail on Sunday'. No tuvo suerte el diplomático con las filtraciones. En noviembre de 2016, con Donald Trump ya camino de la Casa Blanca, trascendió un memorándum de Darroch a Theresa May en el que de manera ingenua, visto lo visto, el enviado británico consideraba que Londres podía influir sobre el futuro presidente. Unos días después, el magnate comunicó a Reino Unido y al mundo lo buen embajador que sería el truculento Nigel Farage, asiduo por entonces a los espacios más dorados de la Torre Trump.

May se sobrepuso a la humillación y respondió que la legación en Washington no estaba vacante. Ahora ya lo está, después de la nueva filtración de correos de Darroch en los que el diplomático caído no podía retratar con más acierto la Administración con la que le estaba tocando lidiar. ¿Quién estaba presto a resolver la situación? Otra vez el 'padre del brexit' Nigel Farage, señalando que «es tiempo de poner a un no partidario de la permanencia (en la UE) que quiera un acuerdo comercial con América».

En realidad, no estaba describiendo al nuevo embajador sino al más que previsible sucesor de May. Hasta seis veces se negó Boris Johnson en el debate del martes a apoyar a Darroch. Porque él sí quiere hacer negocios con Trump en esta fase de la 'relación especial' en tiempos de 'brexit', más desequilibrada que nunca pero en la que ambas orillas del Atlántico comparten una absoluta falta de escrúpulos.