Kim eleva de nuevo la tensión al lanzar varios proyectiles

ZIGOR ALDAMA

shanghái. Nada se mueve en la península de Corea, y eso no es una buena noticia para el régimen de Pyongyang. Después de la fracasada cumbre en la que Kim Jong-un y Donald Trump se vieron las caras por segunda vez, no parece que haya habido avances en las negociaciones que deberían desembocar en la desnuclearización de Corea del Norte y en el levantamiento de las sanciones que pesan sobre ese país. Quizá para presionar a Washington, ayer el país comunista se hizo oír con el lanzamiento al mar de varios cohetes de corto alcance. Según la información proporcionada por Corea del Sur, los militares norcoreanos dispararon «un número indeterminado de proyectiles» desde la península de Hodo y con dirección noreste entre las 9:06 y las 9:27 de la mañana. Cayeron a una distancia que osciló entre los 70 y los 200 kilómetros, y no causaron ningún problema. Se trata del segundo lanzamiento que realiza este año tras la prueba, el pasado 18, de un arma táctica guiada para combate terrestre.

Pero Kim no ha ordenado ningún test de misiles o de armas nucleares en más de año y medio, desde que decidió poner en marcha el proceso de pacificación que ha propiciado el período de estabilidad más largo de la zona desde la Guerra de Corea. A pesar de ello, el lanzamiento de ayer no sentó bien en Seúl. «Va contra el acuerdo militar intercoreano que firmamos en septiembre y es fuente de gran preocupación», afirmó la oficina del presidente Moon Jae-in.

«Pyongyang debe llevar a cabo acciones concretas, sustanciales y visibles en su proceso desnuclearizador para que se pueda considerar el levantamiento de las sanciones económicas», había advertido el viernes el ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Kang Kyung-wha. En Washington, sin embargo, le restaron hierro al asunto.