Elecciones en Austria: la ultraderecha será decisiva

Si Mozart, el orgullo nacional patrio, fue un niño prodigio, hoy en Austria, salvando el tiempo y las distancias, despunta otro precoz de la política. El conservador Sebastian Kurz, nombrado ministro de exteriores con 27 años, está a punto de convertirse con 31 en jefe de gobierno del país. El candidato a canciller del Partido Popular austriaco llega mejor situado que nadie en las encuestas sobre unos comicios condicionados por la inmigración. De hecho, el eslogan de la ultraderecha que aboga por parar la islamización lo han terminado comprando, con más o menos disimulo, los grandes partidos. Incluido el Socialdemócrata, cuyo candidato, el actual canciller Christian Kern, tiene complicada la reelección, y, rota la gran gran coalición austriaca, ya ha advertido de que no apoyará a los conservadores. Así que, si se confirman las encuestas, el joven Kurz necesitará para gobernar el apoyo del candidato ultraderechista, Heinz-Christian Strache. El experimento de un ejecutivo de este tipo no es nuevo en Austria. Ya ocurrió en el 2000 con Haider. Entonces Viena se ganó el repudio, sanciones incluidas, de sus socios europeos. Hoy en el viejo continente, plagado de populismos que condicionan gobiernos, esto ya no es novedad.