Los drones rebeldes golpean el principal oleoducto saudí

El ataque de la milicia próxima a Irán fuerza a cortar el suministro de petróleo y sigue a los sabotajes de navíos

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL NERUSALÉN.

En plena escalada de tensión en el Golfo, los rebeldes hutíes entraron de lleno en el pulso entre EE UU e Irán con un ataque de drones contra «instalaciones vitales saudíes», según la cadena 'Al-Masira'. La milicia próxima a Irán detalló que emplearon «siete aviones no tripulados» para esta «gran operación militar» que calificaron de «respuesta a la continuación de la agresión y el bloqueo contra los hijos de nuestro pueblo».

Las autoridades de Riad denunciaron el ataque en dos estaciones de bombeo de la compañía estatal Aramco que provocó un incendio y un «daño limitado». El ministro de Energía del reino, Jalid al-Falih, indicó que se vieron obligados a interrumpir el suministro por el oleoducto que lleva el petróleo desde la zona oriental al puerto occidental de Yanbu. Al-Falih condenó un golpe que «no tuvo como objetivo sólo el reino, sino la seguridad en el suministro de energía a todo el mundo y la economía internacional». La operación de los hutíes se produjo 24 horas después de que Riad denunciara el sabotaje sufrido por dos de sus petroleros en un puerto de Emiratos Árabes Unidos. Fuentes de la Inteligencia estadounidense consultadas por Reuters acusaron a Irán del sabotaje, pero la república islámica negó su implicación y enmarcó las acusaciones dentro del clima de «guerra psicológica» puesto en marcha por Washington.

«No habrá guerra»

Un clima que arrancó con un informe de Inteligencia israelí que alertaba de «ataques inminentes» contra intereses estadounidenses y de sus socios en la región y que aludía al peligro que representaban las milicias aliadas de Teherán en Irak y Yemen. Las acciones contra objetivos saudíes coincidieron con la retirada de los rebeldes de los puertos en el mar Rojo, incluido el estratégico de Al-Hudeida, en los que a partir de ahora el liderazgo será de Naciones Unidas. Pese a las críticas del Gobierno yemení con sede en Adén y de la coalición que dirige Arabia Saudí, el general Michael Lollesgaard, jefe del equipo de observadores de la ONU, dio «la bienvenida a la entrega de la seguridad de los puertos a los guardacostas y los esfuerzos por retirar toda manifestación militar de las instalaciones».

Ante la llegada de barcos y aviones estadounidenses al Golfo, el líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenéi, resaltó que «no habrá guerra» con EE UU.