Cuarentena en el JFK de Nueva York

ANJE RIBERA

El vuelo EK203 de la compañía Emirates que unía Dubái con Nueva York se convirtió ayer en «una enfermería voladora», como describió uno de los viajeros, después de que durante el vuelo un alto número de los cerca de 500 pasajeros comenzaran a sufrir de fiebre, ataques de tos y vómitos. La alarma sanitaria saltó de inmediato entre la tripulación del aparato -un Airbus A-300 de dos pisos- y el piloto se puso de inmediato en contacto con las autoridades estadounidenses para activar el protocolo de epidemia en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy (JFK).

Cuando la aeronave tomó tierra hacia las 9:15 horas (15:15, en España) fue desviada hacia una zona de seguridad donde la Policía de la Autoridad Portuaria y un equipo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades habían decretado una cuarentena y desplegado un amplio dispositivo dotado de más de una docena de ambulancias.

Como medida de precaución, los 521 ocupantes del Airbus, incluida la tripulación, fueron examinados durante dos horas para descubrir que diecinueve pasajeros mostraban síntomas de enfermedad. Las primeras hipótesis apuntaban a un brote de una virulenta gripe, ya que antes de llegar a Estados Unidos, el vuelo había realizado una escala en La Meca (Arabia Saudí), donde se registra una epidemia. Tras los oportunos análisis, solo diez de los afectados tuvieron que ser hospitalizados. El resto de los viajeros, algunos de ellos provistos de máscaras, pudieron desembarcar tras ser sometidos a repetidas tomas de temperatura. «Hemos estado sentados catorce horas en el avión. Por fin podemos salir», señaló la joven Erin Sykes con claras expresiones de alegría.

Varios de los ocupantes mostraron su malestar por que Emirates hubiera permitido embarcar a personas «que ya en el aeropuerto mostraban síntomas de estar enfermas».

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