Cristina, la gran estratega

Con sigilo y perfil bajo, la expresidenta Cristina Fernández supo reconocer los límites de su popularidad y se transformó en la estratega del triunfo del domingo. Su figura, que mantiene un respaldo muy sólido entre sus seguidores, generaba rechazo más allá de su núcleo duro. Frente a esa realidad, y al desgaste de su imagen constantemente golpeada por denuncias de corrupción, la exmandataria supo dar un paso al costado, sin perder centralidad.

En mayo, cuando nadie se lo esperaba, anunció mediante un vídeo en redes sociales que había decidido que Fernández, su exjefe de Gabinete, fuera el candidato a presidente. Ella iría de vicepresidente. La noticia provocó un enorme revuelo en el escenario político. Se trataba de un experimento sin precedentes. Alberto Fernández, de quien la expresidenta estuvo distanciada diez años, es un político moderado, un gestor de consensos, pero nunca se había propuesto ser candidato.

En pocas semanas, la apuesta mostró resultados en las encuestas. Cristina se abocó entonces a presentar su libro autobiográfico que es un éxito de ventas y de público cada vez que lo presenta. De esa manera, le dejó todo el escenario a su elegido para que sea él quien visite los programas de radio y televisión y diga lo que va a hacer. El candidato no tuvo ni tiene denuncias de corrupción y fue un exitoso jefe de Gabinete del expresidente Néstor Kirchner.