La Comisión se harta del desafío de Italia

El líder de la Liga y vicepresidente del Gobierno italiano, Matteo Salvini, en un acto con simpatizantes en Ascoli Piceno. :: sandro perozzi/ efe/
El líder de la Liga y vicepresidente del Gobierno italiano, Matteo Salvini, en un acto con simpatizantes en Ascoli Piceno. :: sandro perozzi/ efe

Recomienda al resto de socios de la UE la apertura de un procedimiento por déficit excesivo que abre la vía a un castigo de 3.500 millones

SALVADOR ARROYO CORRESPONSAL

bruselas. Después de un enfrentamiento inédito entre Bruselas y Roma por el presupuesto de 2019, después de una frágil tregua alcanzada en diciembre, la Comisión Europea ha decidido volver a la carga y proponer una vez más medidas disciplinarias contra un país que cerró el pasado año con una deuda pública del 132% de su Producto Interior Bruto (PIB) y que la disparará por encima del 133% este 2019. «Los criterios de deuda no se cumplen así que proponemos abrir un procedimiento por déficit excesivo». Con estas palabras anunciaba Vladis Dombrowskis, vicepresidente del Ejecutivo comunitario, la losa que soltaba sobre la tercera potencia del euro.

El mismo brazo corrector que refuerza los mecanismos de vigilancia sobre la acción económica de un Estado miembro que se desboca con la deuda o el déficit -del que España salió formalmente ayer después de una década-, se vuelve ahora contra Roma y reaviva la confrontanción con el Gobierno del tecnócrata Giuseppe Conte liderado por el populista Movimiento 5 Estrelas y la ultraderecha Liga de Mateo Salvini; dos socios a la gresca después de que este último saliera reforzado tras las elecciones del pasado 26 de mayo.

A sus políticas se señala directamente como las causantes de los «importantes problemas de confianza» que se han desatado sobre la economía italiana. Su deuda está disparada (tocaría a 38.400 euros por italiano), y su déficit rebasará de largo el umbral del 3% (que se establece como tope en el procedimiento) para plantarse este año en el 3,6%.

Moscovici relaja el tono con Roma e insiste en que su puerta está «abierta al diálogo»

Esos son, en trazo grueso, los datos objetivos que conducen a la recomendación lanzada por el Ejecutivo comunitario. De momento es solo eso, una recomendación. Porque corresponde a los Estados miembros analizarla -lo harán ya la próxima semana en las reuniones que mantendrán los ministros de Economía y Finanzas en Luxemburgo- y tomar una decisión que no será tan inmediata. Podría demorarse hasta julio. Con pies de plomo. El acceso a los mercados financieros, el coste de los tipos de interés y la prima de riesgo llevan tiempo hostigando al país transalpino. La UE confiaba en que esa presión -dentro de un orden- obligará a Roma a dar un viraje. Pero el temor al contagio, hasta ahora eludido, planea aunque no se reconozca públicamente.

Solución insatisfactoria

La ministra Nadia Calviño volvía a insistir ayer en ello. «No hay ninguna indicación de contagio». Le da incluso la vuelta al referirse a síntomas que, por el contrario, refuerzan la imagen de los países que sí generan «enorme confianza». Pero la realidad es que cada vez hay menos resistencia a activar el mecanismo disciplinario contra Italia. La solución que se dio en diciembre -Roma se comprometió a reducir el déficit en 10.000 millones de euros- para evitarla, no convenció a muchos socios, especialmente a los del norte de Europa, con finanzas más saneadas. Así que su ministro de Economía, Giovanni Tria, tendrá difícil parar este golpe.

Pero ni unos ni otros han elevado el tono. Al menos de momento. El propio Pierre Moscovici, comisario responsable de Asuntos Económicos del equipo de Jean-Claude Juncker, volvía a insistir ayer en que la puerta al diálogo «está abierta». Y lo decía en italiano ante una sala de prensa abarrotada, para destensar y evitar una colisión frontal. «Estamos siempre dispuestos a intercambiar (opiniones) y escuchar». El francés confió en que Italia traiga datos nuevos a Bruselas que permitan «cambiar el análisis». Si no es así y se activa el procedimiento, a muy largo plazo, Italia podría enfrentarse a una sanción que rebasaría los 3.500 millones. Una situación límite a la que nadie quiere llegar.

Más