Los 'chalecos amarillos' amargan el 14 de julio a Emmanuel Macron

Los enfrentamientos entre policía y manifestantes deslucen en la fiesta de unidad europea diseñada por el presidente francés

ANJE RIBERA

El presidente francés, Emmanuel Macron, había depositado muchas ilusiones en la fiesta del 14 de Julio de este año. La jornada que une a todos los franceses debía reconciliarle con los ciudadanos, críticos con su gestión, y hacer olvidar la crisis que generaron las protestas de los 'chalecos amarillos'. Pero nada salió como en el guión escrito por El Elíseo y los enfrentamientos entre policías y manifestantes empañaron un desfile diseñado para destacar la cooperación militar europea. Allí estuvo la canciller alemana, Angela Merkel, que no mostró signos de los preocupantes temblores que había sufrido en los últimos actos públicos en los que había participado.

Todo iba bien hasta que, una vez que los militares de varios países -incluidos también españoles- exhibieron sus coloridos uniformes de gala, los tanques rugieron sobre el asfalto y los aviones dibujaron las bandera tricolor gala, decenas de manifestantes, que decían ser integrantes del movimiento de los 'chalecos amarillos' aunque no llevaban su habitual chaquetilla fosforescente, intentaron levantar obstáculos colocados por la policía para aislar la zona de la parada castrense y quemaron basura sobre la turística avenida parisina. Los agentes trataron de dispersar con gases lacrimógenos a los manifestantes, algunos de los cuales llevaban los rostros cubiertos. Un total de 152 personas fueron detenidas, como anunció más tarde la Prefectura de policía. Constituyó el regreso de los 'chalecos amarillos' a los Campos Elíseos desde el 16 de marzo, cuando se registró la última muestra de violencia de este movimiento social de protesta iniciado en noviembre por camioneros a raíz de un proyecto del Gobierno para aumentar el precio de los combustibles.

Silbidos

Emmanuel Macron ya fue diana de los silbidos de muchos de los franceses que acudieron al desfile cuando bajó los Campos Elíseos a bordo de un vehículo militar abierto junto a su jefe de Estado Mayor. Otros espectadores trataron de acallar las protestas con aplausos. «Aquellos que han querido impedir este acto deberían tener un poco de vergüenza», declaró, antes de los incidentes, el ministro del Interior, Christophe Castaner. El presidente, que quiso aislarse de los gritos, centró su discurso en Europa. «Nunca, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Europa había sido tan necesaria. La construcción de una Europa de la defensa, vinculada con la Alianza Atlántica, de la que celebramos los 70 años, es para Francia una prioridad», dijo.