Una Casa Blanca «tóxica y volátil» bajo el mando de Trump

El periodista de 'The Washington Post', Bob Woodward. :: Afp/
El periodista de 'The Washington Post', Bob Woodward. :: Afp

El prestigioso periodista Bob Woodward publica un libro que retrata a un presidente «en estado de manicomio» y que insulta y ridiculiza a su equipo

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

El nuevo libro de Bob Woodward 'Miedo' describe una Casa Blanca «tóxica y volátil» bajo la presidencia Trump en la que los ejecutivos del Gobierno viven en constante ansiedad para evitar el desastre y los arrebatos del mandatario, a quien se considera con una mentalidad de un niño. El mandatario ha despotricado ya en Twitter sobre la falsedad del libro y sugiere cambiar las leyes de difamación.

El prestigioso periodista del 'Washington Post' traza un relato sobrecogedor de una Casa Blanca caótica y disfuncional que asemeja a un 'golpe de Estado administrativo', donde algunos consejeros han robado documentos de la mesa del presidente, sin que éste lo notara. El libro, que sale a la venta la próxima semana y es ya superventas en Amazon, se basa en cientos de horas de entrevistas con testigos y actores clave de la Administración que hablan en condición de anonimato.

Según Woodward, estos individuos se vieron forzados a ignorar deliberadamente las órdenes intempestivas de Trump para proteger al país de su propio presidente. El periodista, coautor de 'Todos los hombres del Presidente', contribuyó a la caída de Richard Nixon con su investigación sobre el caso 'Watergate' junto a su colega Carl Bernstein.

Los nuevos detalles provenientes del círculo íntimo de poder revelan a un presidente tan atrapado en la paranoia por la investigación sobre Rusia que apenas es capaz de operar en las funciones mínimas de gobierno del día a día. El libro describe al jefe de gabinete John Kelly obsesionado con el control del mandatario y bajo una paranoia similar sobre la prensa, así como exasperado con Trump.

Kelly califica a Trump de «idiota» en reuniones privadas y de estar en «estado de manicomio». En una escena del libro se describe al poco de llegar al poder una reunión importante del Consejo Nacional de Seguridad sobre la amenaza nuclear de Corea del Norte en la que Trump pidió al Pentágono un plan para lanzar un ataque preventivo sobre el país y criticó el alto coste de proteger a Corea del Sur. El secretario de Defensa, Jim Mattis, exasperado, se quejó a sus consejeros de la concepción infantil del mundo de Trump, a quien calificó de tener la mentalidad de un niño de 10 o 11 años.

En seguimiento al ataque con armas químicas en Siria lanzado por el presidente Bashar el-Asad en abril de 2017, Trump ordenó un ataque inmediato para matar directamente al presidente sirio, para «matar a un montón de ellos» exclamaba ante los pasmados consejeros de seguridad nacional. Mattis, que respondió a Trump que así se haría, señaló en privado que en lugar de eso habría una respuesta coherente que resultó en el bombardeo de las supuestas bases químicas en Siria.

Obsesión con Mueller

El libro describe la obsesión con la investigación del fiscal Robert Mueller y la ansiedad que se vive entre los abogados de la Casa Blanca. En una escena se narra cuando su entonces abogado personal John Dowd preparó una sesión de ensayo con preguntas relacionadas con una potencial colusión con Rusia. En ella, el presidente se enredaba, se contradecía y mentía, seguido de un pataleo de 30 minutos, donde calificaba a la investigación de 'farsa', para al final admitir que no quería testificar.

Asimismo, se desvela a un presidente que maltrata a quienes trabajan para él, con claros abusos y ataques frontales delante de todo el mundo. Trup llamaba «pequeña rata» a su anterior jefe de gabinete Reince Priebus. También calificó de «sureño retardado» al fiscal general Jeff Sessions. En otra ocasión llegó a increpar al secretario de comercio Wilbur Ross señalando que no confiaba en él y que se le había pasado el «prime (time)», como si hablara en un concurso de televisión.

En otro episodio el exconsejero económico jefe Gary Cohn robó del Despacho Oval una carta que Trump quería firmar para dejar el tratado de comercio con Corea del Sur. En otro momento, sustrajo otra misiva para salirse del Nafta, sin que el presidente advirtiera su desaparición o volviera a hablar de ella.

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