Las Carolinas son un pantano de agua salada

Los equipos de rescate llevan en brazos a un hombre acorralado por el agua, en River Bend (Carolina del Norte). :: Reuter4s/
Los equipos de rescate llevan en brazos a un hombre acorralado por el agua, en River Bend (Carolina del Norte). :: Reuter4s

El huracán 'Florence' provoca cinco víctimas en su lento avance por la costa este de EE UU, a la que amenaza con fuertes lluvias durante varios días

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

«Es una locura, nunca he visto devastación como esta». Kevin DiLoreto no podía dar crédito ayer a la cantidad de árboles derribados en su barrio de Wilmington, Carolina del Norte, incluido el que atravesó el tejado de su casa. El huracán 'Florence', que avanza muy lentamente, a sólo 5 km/h, y provoca vientos de hasta 170 km/h, golpea desde ayer este Estado en la costa con muros de lluvia cegadora, mientras los servicios de emergencia se movilizan como pueden para rescatar a cientos de atrapados en una pesadilla que todavía durará varios días.

Las primeras víctimas mortales, al menos cinco, se conocieron apenas unas horas después de que el monstruoso ciclón, que recuerda al 'Harvey' que asoló la ciudad texana de Houston hace un año, tocase tierra en Wrightsville Beach, cerca de Wilmington. Una madre y su bebé murieron por la caída de un árbol sobre su casa de ladrillo en esta última ciudad, otra mujer falleció de un ataque al corazón en Hampstead y una segunda perdió la vida al conectar un generador en el condado de Lenoir, todos ellos en Carolina del Norte.

La intensidad del viento se fue debilitando y degradó a 'Florence' a categoría 1 en una escala de 5, pero su peligro sigue intacto, porque la verdadera amenaza viene de la mano de lluvias incesantes y no sólo en la región costera de Carolina del Norte, sino también en el interior y en el vecino del Sur.

Unos 720.000 residentes y abonados de los dos territorios sufrían hasta anoche cortes de luz y Duke Energy, la empresa que atiende la zona, anticipa que entre uno y tres millones de ciudadanos se quedarán sin fluido durante el fin de semana por las dificultades para recuperar los tendidos inutilizados. Miles de viviendas, negocios y edificios institucionales sufren graves daños.

En la costa, súbitas crecidas del mar lanzan hacia tierra olas de hasta 20 metros de altura que ya han barrido muchas de las islas del litoral. Y el pronóstico es todavía más desastroso porque 'Florence' machacará durante días las Carolinas hasta convertirse en tormenta tropical, probablemente el lunes. Se esperan hasta cuatro metros de subida del nivel de las aguas y unos tres kilómetros de inundación tierra adentro por la acción de las mareas del Atlántico. La fenomenal marejada convertirá gran parte de los dos Estados de la costa este en un inmenso pantano de agua salada, advirtió el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper. El huracán dejará en dos o tres días el volumen de precipitación correspondiente a ocho meses, precisó el meteorólogo del Servicio Nacional Brandon Locklear. Un diluvio devastador.

La ansiedad crece entre miles de residentes que renunciaron a la evacuación y a los que se pide ahora que se alejen lo más posible de ríos y valles y se refugien en zonas altas y sólidas de sus municipios o, si esto ya no es posible, en los pisos altos de los edificios. Contingentes de tierra y aire de la Guardia Nacional se encuentran desplegados respondiendo a emergencias por colisiones y alertando a los ciudadanos de que no intenten abrirse paso en carreteras inundadas o con barricadas y menos aún en zonas anegadas.

Refugios abarrotados

En la ciudad de New Bern, que alberga a 30.000 habitantes en un núcleo fundado en una confluencia de cauces fluviales a comienzos del siglo XVIII en Carolina del Norte, los equipos de rescate trabajaban ayer para ayudar a cientos de residentes atrapados en coches, tejados y áticos en una comunidad completamente inundada por el desbordamiento del río Neuse.

El gobernador Cooper señaló que 'Florence' es tan extenso que prácticamente no habrá un residente del Estado que no vaya a verse afectado por su potencial devastador. «A los que están en la trayectoria de esta tormenta, si pueden oírme: permanezcan por favor en los refugios», rogó Cooper. Miles de personas siguen en las 64 zonas habilitadas disponibles en Carolina del Sur mientras las autoridades se apresuran a acondicionar nuevos centros de acogida

Las afecciones al transporte son generalizadas. Unos 2.100 vuelos tuvieron que ser cancelados. Unos once millones de habitantes viven en los Estados en los que se ha declarado la emergencia, incluido Washington DC. Se calcula ya entre 8.500 y 50.000 millones de euros el coste de los daños económicos.

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