El canciller austriaco se deberá enfrentar el lunes a una moción de censura

La sesión ensombrece la ventaja política que Sebastian Kurz había obtenido de la crisis tras la ruptura de la coalición de gobierno con los ultras

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

La crisis de gobierno en Austria puede alcanzar un nuevo zenit el lunes próximo tras la convocatoria de un pleno extraordinario para resolver una moción de censura contra el canciller federal, el conservador Sebastian Kurz, presentada por la formación Jetzt (Ahora), una escisión de Los Verdes y el más pequeño de los partidos con representación en la Cámara baja, con solo siete diputados. Un revés para Kurz, que parecía hasta ahora el ganador político de la crisis tras la ruptura de la coalición entre el Partido Popular (OEVP), que preside, y los ultraderechistas del Partido Liberal Austriaco (FPOE).

La difusión de un vídeo en el que Hans Christian Strache, expresidente de la formación populista, ofrece en verano de 2017 a una presunta oligarca rusa favores como jugosos contratos de obras públicas con el Estado a cambio de ayuda financiera para su partido en las legislativas de ese año reventó la alianza. El jefe del Gobierno austriaco puede ser depuesto en votación por mayoría simple del Parlamento, un hecho insólito en la república alpina.

Decisivo será el comportamiento de la oposición socialdemócrata (SPOE) y de los antiguos socios de coalición de los populares. «El sentido común dice a uno que resulta relativamente difícil exigir confianza de alguien a quien se acaba de aplicar una moción de censura», amenazó el cesado ministro de Interior, el populista Herbert Kickl. «Tienen sed de venganza», comentó la analista política Kathrin Stainer-Hämmerle, quien dio por sentado el voto desfavorable del FPOE y subrayó que estos han asumido ya una retórica opositora: «Aplican ya el discurso de que la culpa de la ruptura de la alianza gubernamental es de los conservadores». Mientras el SPOE no se ha pronunciado, el pequeño partido de centro Neos hizo un llamamiento a la razón y a no respaldar a la ultraderecha en sus maniobras para desestabilizar aún más el país.

En el caso de que la moción de censura tuviese éxito, el presidente austriaco, Alexander van der Bellen, tendría que nombrar un jefe de gobierno provisional hasta los comicios legislativos adelantados para principios de septiembre. Van der Bellen consumó este martes el cese de todos los ministros del FPOE con una sola excepción. La titular de Exteriores, la independiente Karin Kneissl, permanecerá en su cargo por deseo del máximo mandatario, pese a haber sido designada en su momento por los populistas. Kneissl es diplomática de carrera y por lo tanto una experta o alta funcionaria como los que reemplazarán a los demás ministros del FPOE, según acordaron Kurz y Van der Bellen.

Envenenado con «gotas k. o.»

La jornada se vio ensombrecida por la muerte del antiguo campeón mundial de Fórmula 1 Niki Lauda, poco menos que un héroe nacional y para el que todos los políticos tuvieron un momento de recuerdo. «Hemos perdido a un ídolo y un ambicioso luchador que nunca se dio por vencido», afirmó Van der Bellen. En un discurso a la nación televisado a última hora de la tarde, el máximo mandatario se disculpó por la imagen que la política y los políticos están dando, también en el extranjero. «No somos así. Austria no es simplemente así», subrayó Van der Bellen, quien hizo un llamamiento a los ciudadanos para que acudan el domingo a las urnas y participen en los comicios europeos.

La nota humorística del día corrió por cuenta de Johannes Gudenus, la joven promesa populista que acompañaba a Strache en Ibiza cuando se rodaron las más de seis horas de vídeo comprometedor. Gudenus despertó un alud de comentarios jocosos en las redes sociales al asegurar que había sido víctima aquel día de un envenenamiento con «gotas k.o.» (burundanga), y contar con grandes vacíos de memoria, pese a que en las imágenes se le ve muy despierto, gesticulando animadamente y traduciendo la conversación en ruso y alemán para Strache y la presunta oligarca.