Bruselas suspende el castigo a Italia por su deuda excesiva

El viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, sostiene una pistola táser. :: efe/
El viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, sostiene una pistola táser. :: efe

La UE da marcha atrás y congela el procedimiento tras presentar Roma un plan de ajuste para volver a la disciplina fiscal comunitaria

S. ARROYOBRUSELAS.

Sucedió en diciembre y ha vuelto a pasar ahora. Bruselas echa el freno y suspende un procedimiento disciplinario contra Italia por deuda excesiva que podría haberle enfrentado a una multa por valor de 3.500 millones de euros. La Comisión Europea confirmó ayer que un plan de corrección presentado por el Ejecutivo de Giuseppe Conte y su «voluntad» de respetar las normas presupuestarias que rigen en la UE, llevan a congelar el procedimiento por déficit excesivo que estaba en curso desde hace un mes porque «de momento no hace falta», explicó el Comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

Italia tenía que compensar un desfase del 0,4% del Producto Interior Bruto en su presupuesto de 2018. Además, se le pedía corregir una desviación de tres décimas para 2019. Y por último, debía ofrecer garantías de que no se iba a desbocar en 2020, con un déficit del 3,5% y una deuda pública del 135% «totalmente inaceptable con la normativa en la mano».

El pasado lunes, y tras varias reuniones entre Moscovici y el ministro de Economía italiano, Giovanni Tria, en la cumbre del G-20 en Osaka, Roma puso sobre la mesa un plan que contempla una corrección de 7.600 millones de euros para este ejercicio (el 0,42% del PIB), con ingresos previstos por valor de 6.200 millones, de los que 2.900 llegarían vía impuestos.

Además se ha adoptado un decreto ley que anula 1.500 millones de gasto previsto para este ejercicio. Esta cantidad se sumaría a los 2.000 millones que ya recortó Roma en diciembre. El decreto será presentado en dos meses al Parlamento italiano y se activará el 15 de septiembre. «Italia respetaría así globalmente las normas del pacto de 2019 y cumpliría en cuanto a esfuerzo estructural».

Satisfacción

En el fondo, se ha destacado desde la Comisión Europea, realizaría un ajuste «más importante» de lo que se había previsto, lo que le permitiría compensar también parte de la desviación de 2018. En cuanto al déficit nominal para este curso fiscal, lo llevaría al 2,04% del PIB, con lo que entraría dentro de los márgenes. Eso sí, sin crecimiento.

Para 2020 se le requerirá un mayor esfuerzo. Puesto que la recomendación que da Bruselas, el incremento del IVA, Roma la rechaza de plano, «tiene que optar por medidas de ajuste estructural que permitan el cumplimiento del pacto para reducir el peso de la deuda. Tiene que cumplir ampliamente». Y ahí se le da un nuevo voto de confianza.

Porque Moscovici constató «con satisfacción» la voluntad del país transalpino de volver a la senda, algo que el Ejecutivo de Conte le reiteró por escrito el pasado lunes. Con el procedimiento para abrir el expediente sancionador en curso, su cierre requiere seguir unos pasos. Y el más importante llegaría la próxima semana, durante la reunión de los ministros de Economía y Finanzas del euro. Tendrán que aceptar el viraje propuesto por la Comisión.

El poder de Salvini

Tras el último pulso de Roma, países como Holanda no ocultaban que la paciencia se estaba agotando. Reprochaban al Ejecutivo de Jean-Claude Juncker haber sido demasiado permisivo con un socio que opera bajo la acción política del ultraderechista Mateo Salvini, cuyo partido, la Liga, salió reforzado tras las últimas elecciones frente a su socio de Gobierno, el populista Movimiento 5 Estrellas.

¿Respetará ahora Italia estos compromisos? ¿Se enfrentará el próximo Ejecutivo comunitario a una situación similar? Moscovici confía en que esta vez sea la buena, aunque «la marmota siempre se puede despertar».