Boris Johnson promete un 'Brexit' sin retrasos

Boris Johnson se muestra pensativo momentos antes de ofrecer la rueda de prensa para presentar su candidatura. :: Andrew Parsons / EP/
Boris Johnson se muestra pensativo momentos antes de ofrecer la rueda de prensa para presentar su candidatura. :: Andrew Parsons / EP

El principal candidato al liderato 'tory' elude posicionarse sobre si sería partidario de abandonar la UE de forma unilateral

ÍÑIGO GURRUCHAGALONDRES.

Boris Johnson cuenta con el apoyo público de 74 diputados conservadores, más del doble que sus inmediatos seguidores, y el 64% de los afiliados del partido cree que será un magnífico o un buen líder. Es el indiscutible favorito para ser elegido nuevo líder 'tory' y cree que la Unión Europea responderá a su «optimismo y confianza», resolviendo rápidamente el 'brexit' antes del 31 de octubre.

En la presentación de su candidatura ante los medios de comunicación, Johnson desplegó ayer su convencimiento de que la respuesta de la Unión Europea creará «una simetría de optimismos», porque «prolongar esta incertidumbre no es bueno para nadie». Afirmó que no persigue una marcha abrupta, sino un acuerdo, pero que sería «chocante» renunciar a ella en el marco de una negociación.

El probable sustituto de Theresa May no mencionó su disposición a condicionar el pago de los compromisos presupuestarios comunitarios -unos 50.000 millones de euros contemplados en el Acuerdo de Retirada de la UE- a que Bruselas ofrezca una futura relación comercial provechosa, tal como había anunciado el domingo en una entrevista. Habló de un nuevo europeísmo conservador tras la marcha de Reino Unido. Tampoco hizo referencia a una propuesta de reducción de impuestos a rentas altas, recibida con numerosas críticas.

LA CLAVERecuerda que él ya fue capaz de vencer a los laboristas de izquierda en la capital británica

Su trayectoria como alcalde de Londres avalaría su ideología política: «Defender el libre mercado capitalista» y «tener buenos servicios públicos». Recordó que durante su mandato se redujeron la pobreza y las cifras de delitos, especialmente los cometidos con arma blanca, cuyas cifras actuales alarman.

Londres era gobernada por la izquierda laborista cuando Margaret Thatcher disolvió su Ayuntamiento y, tras su restauración por Tony Blair, eligió a Ken Livingstone, el mismo alcalde del tiempo de Thatcher. Johnson le arrebató el bastón. «Yo conozco a la izquierda laborista», dice. «Los he estudiado». El señuelo es que una victoria electoral cambiaría la aritmética del Parlamento para desatascar el 'brexit'.

Boris Johnson ha sido criticado por no comparecer en público mientras otros candidatos se presentaban ante los medios. Se achacaba a su afán de sumergirse cuando los aspirantes, e incluso la primera ministra, Theresa May, han sido preguntados si han consumido drogas ilegales tras la confesión de Michael Gove de haber esnifado cocaína hace 20 años. Ha sorteado las preguntas sobre su pasado con facilidad, girando el foco hacia sus ideas políticas.

El favorito provoca reacciones fuertes. Matthew Parris, exdiputado conservador, columnista en 'The Sunday Times', le describía el domingo como «un mentiroso habitual, tramposo, conspirador con un amigo delincuente para romperle las costillas a un periodista molesto, cruel traidor de las mujeres a las que seduce, un político que intentó suprimir en los tribunales cualquier mención a su hija extramatrimonial, un alcalde de Londres gandul y el peor ministro de Asuntos Exteriores en la historia reciente».

Ventaja de quince puntos

A Parris se le olvidó mencionar que su empresa despidió al joven periodista Johnson por inventarse una cita de una persona con la que no había hablado. Pero un sondeo publicado por 'The Daily Telegraph', el diario en el que Johnson escribe ahora su columna semanal, indica que los conservadores obtendrían una ventaja de quince puntos con respecto a los laboristas si Johnson es elegido.

Según la encuesta, realizada por la firma ComRes, el partido de Jeremy Corbyn sería el más votado hoy y podría quizá formar un Gobierno con apoyos de independentistas escoceses (SNP), Liberal-Demócratas y Verdes. De los otros candidatos, conservadores solo el centrista Jeremy Hunt y el 'brexiter' Dominic Raab lograrían remontar la ventaja laborista actual, aunque con márgenes pequeños, de uno o dos puntos.

El alineamiento de Johnson con los 'brexiters' en el grupo parlamentario conservador se refleja también en las expectativas de los afiliados. Según la prospección demoscópica, el 85% de los que quieren a Johnson como nuevo líder desean la marcha sin acuerdo. Además, tiene más apoyo entre miembros recientes del partido, que podrían ser tránsfugas del UKIP archieuroescéptico, en este momento en ruinas.

A esas restricciones en su margen de maniobra se añade ahora que los partidarios de Johnson son los más propensos a pensar que se debe poner menos énfasis en las políticas del cambio climático. El dato se ha conocido el día en el que Theresa May introdujo en el Parlamento, como líder interina, una modificación del objetivo de reducción de emisiones de CO2, estableciendo una primicia mundial, la aspiración a que se reduzcan a cero en 2050.