Boris Johnson se pertrecha en el búnker

Boris Johnson, con la canciller Angela Merkel, en agosto pasado. :: stefan rousseau / dpa/
Boris Johnson, con la canciller Angela Merkel, en agosto pasado. :: stefan rousseau / dpa

Filtraciones del asesor del 'premier' indican que Downing Street cree «imposible» la salida acordada y se concentra en ganar las elecciones

ÍÑIGO GURRUCHAGA

londres. Un portavoz del Gobierno británico confirma a medios de comunicación que «la Unión Europea ha adoptado una nueva posición», basada en la idea de que «puede vetar nuestra marcha de la unión aduanera». «Si esta fuese la nueva posición fija», añade el portavoz, «un acuerdo es esencialmente imposible, no solo ahora sino siempre».

La fuente de información del portavoz es una conversación mantenida a las ocho de la mañana por Boris Johnson y la canciller Angela Merkel. Según la voz anónima, ya es «abrumadoramente improbable» que se llegue a un acuerdo. La líder alemana se permitió incluso la descortesía de aclarar a Johnson que la UE «está dispuesta a torpedear el Acuerdo de Viernes Santo» de la paz norirlandesa.

Esencialmente imposible, abrumadoramente improbable... Al portavoz no le importa dejar huellas de su peculiar cadencia de adverbios y adjetivos. Es el estilo de Dominic Cummings, el excéntrico asesor de Johnson, estratega de su mandato. Las revelaciones sobre la conversación con Merkel se publicaron cuando miembros del Gabinete se quejaban al primer ministro por los mensajes de sus ayudantes, el lunes.

La víspera, otro portavoz -es decir, el mismo, Cummings- había escrito otro largo texto telefónico a otro periodista, explicándole que las negociaciones sobre la propuesta presentada por Johnson la pasada semana iban a terminar en los próximos días. Las consecuencias serán, según ese texto, que Johnson no querrá más conversaciones con líderes europeos.

Downing Street se pertrecha en el búnker. El Parlamento cierra hasta el día 14. La reina leerá entonces un programa legislativo que en realidad es un programa electoral. El Consejo Europeo se reunirá quizás sin la presencia británica. La oposición obligará al Gobierno el día 19 a enviar una carta a Bruselas solicitando una extensión del plazo de salida. Johnson enviará la carta.

Cummings anotará en su cuaderno qué países apoyan la extensión y quiénes expresan simpatía por los sojuzgados 'brexiters' británicos, porque en su texto del lunes prometió que los primeros quedarán en la cola de la cooperación -también en asuntos de seguridad- cuando Reino Unido ya esté fuera de la UE. Los simpatizantes serán agasajados como los elegidos para cooperar con el renacido Estado británico.

Todos los pasos

Inmediatamente después de que el Consejo Europeo confirme que acepta la extensión del 'Brexit' -solicitada en realidad por el Parlamento-, Gobierno y oposición se pondrían de acuerdo para convocar elecciones. Y Johnson, según su portavoz sin nombre, «se concentrará en ganar las elecciones con un programa comprometido con revocar inmediatamente todo el orden legal de la UE y después marcharnos».

El coste anual para las empresas británicas del papeleo administrativo adicional tras el 'Brexit' se estima por el ente público responsable de aduanas en unos 17.000 millones de euros, sin contar las tramitaciones de IVA o aranceles. Según el Instituto de Estudios Fiscales, la economía ha perdido entre el 2,5% y el 3% de su potencial desde el referéndum del 'Brexit'. El déficit se doblaría en caso de marcha sin acuerdo.

La libra cayó algo más mientras Cummings amenazaba a los países de la UE dispuestos a aceptar una solicitud de extensión con marginarlos de la cooperación en materia de seguridad, cuando hasta ahora las fuerzas británicas de seguridad se han empeñado en subrayar la ventaja que significa el acceso a las bases de datos comunitarias o la orden europea de extradición para la persecución del delito. La propuesta de Johnson se revela como inmutable y por tanto estaba diseñada para fracasar. Medios británicos publicitan precisamente ahora largos textos de Cummings sin identificar a su autor. La política del 'Brexit' entra en su vórtice cuando el cerebro del copiloto de la nave de Johnson se desvela luminoso, siniestro e infantil.

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