Boris Johnson se divorcia antes de derribar a May

Boris Johnson y su hasta ahora mujer, Marina Wheeler, en mayo de 2015 en Londres. :: reuters/
Boris Johnson y su hasta ahora mujer, Marina Wheeler, en mayo de 2015 en Londres. :: reuters

El hombre salvaje de la política británica se separa después de 25 años de matrimonio de la mujer que le llevó a optar por el 'Brexit'

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

Boris Johnson y su esposa durante 25 años, Marina Wheeler, anunciaron ayer en un comunicado conjunto que han comenzado el procedimiento de divorcio y que compartirán amistosamente el cuidado de sus cuatro hijos. El anuncio llega tras la publicación por el diario 'The Sun' de un artículo que afirma que Wheeler había echado de la casa familiar Johnson por mantener relaciones extramatrimoniales.

La peculiar educación infantil del exalcalde de Londres, en una casa de campo en la que, siguiendo ideas ecológicas del padre, Stanley, los hijos eran criados en una mezcla de estado silvestre y ferocidad intelectual, es quizás una de las razones por las que amigos contemporáneos lo han descrito como un hombre salvaje al que gobiernan sus instintos. Su promiscuidad sexual es pública. Su primer matrimonio, con Allegra Mostyn-Owen, una bella joven cuya foto fue portada de revistas de estilo y a la que conoció en la Universidad de Oxford, se disolvió a los cuatro años y la relación con Wheeler, con quien se casó el año siguiente, habría sido el motivo. Sin embargo, preservan una relación amistosa.

LAS CLAVESEl motivo de la ruptura, según desveló el diario 'The Sun', fue una supuesta infidelidad del político El exalcalde de Londres es el principal favorito para ser el futuro primer ministro de Reino Unido

Al menos otras tres mujeres han sido citadas por los medios como amantes durante su segundo matrimonio. Una de ellas habría interrumpido un embarazo y otra habría dado a luz a una hija de ambos. Todas ellas son elegantes, adineradas y con reputación de ser inteligentes profesionales en sus respectivos gremios.

Wheeler es hija del más longevo corresponsal extranjero de la BBC, sir Charles Wheeler, y de su esposa, Dip Singh, de origen sij. Es una abogada QC, consejera de la reina, un título que incrementa las minutas y que se obtiene por la cooptación de otros abogados de colegas que tienen una trayectoria destacada. Está especializada en casos de derechos humanos.

Boris Johnson la ha descrito como más razonable que él y más centrista. Y su divorcio es el fin también de una relación intelectual íntima a la que puede achacarse la victoria del 'brexit', porque sin la presencia del político que cultiva el papel de personaje atolondrado y excéntrico, el referéndum de 2016 pudo tener otro resultado y porque su mujer tuvo un papel decisivo.

Según Tim Shipman, editor político de 'The Times', en 'Fall Out, A Year of Political Mayhem' (Efectos secundarios, un año de caos), en los primeros días de 2016, cuando el exprimer ministro británico, David Cameron, negociaba con la UE los términos de una nueva relación con la UE en el camino hacia el referéndum, Wheeler convenció al dubitativo Johnson de optar por el 'out'.

Soberanía nacional

Su argumento, que también publicó en el 'The Daily Telegraph', se basaba en una percepción, también extendida entre británicos proeuropeos, de que el Tribunal de Justicia de la UE ha expandido su rol de manera perniciosa para la soberanía nacional. El ejemplo evidente sería la innecesaria introducción de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y su jurisprudencia.

El anuncio de divorcio puede interpretarse como un acuerdo amistoso entre la pareja para que Johnson no sea lastrado por sus vicisitudes privadas cuando los 'brexiters' se disponen a intentar el derribo de Theresa May. Johnson es el candidato más popular para sustituirla entre los votantes conservadores y el claro favorito para ser futuro primer ministro por las casas de apuestas.

Parlamentarios conservadores han aplazado el reto hasta octubre o noviembre, convencidos de que el 'plan de Chequers' sobre la futura relación comercial, que el Gobierno negocia ahora con la Comisión Europea, estará muerto para esa fecha y que su colapso favorecerá la dimisión de May o la recogida de las firmas de diputados necesarias para forzar una elección del liderazgo del partido.

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