Bolsonaro soslaya la presunta parcialidad de Moro contra Lula y le refrenda como ministro

Bolsonaro y Moro, durante el acto de la Marina en el que el juez fue condecorado. :: A. Machado / reuters/
Bolsonaro y Moro, durante el acto de la Marina en el que el juez fue condecorado. :: A. Machado / reuters

La Corte Suprema de Brasil reabre el debate sobre la libertad del expresidente brasileño tras las dudas sobre la imparcialidad del proceso judicial

MARCELA VALENTEBUENOS AIRES.

A pesar de las revelaciones que amenazan con hacer naufragar la causa de corrupción conocida como 'Lava Jato', el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se reunió ayer con su ministro de Justicia, Sergio Moro, en una tácita señal de respaldo a su colaborador estrella en momentos en que políticos, juristas y medios periodísticos piden su dimisión. Moro está en el centro de un escándalo que se desató el domingo cuando se conoció que el entonces juez más reputado de Brasil se involucró indebidamente en la investigación que derivó en el arresto del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva. De acuerdo con los documentos filtrados, Moro no mantuvo la equidistancia esperada y los fiscales permitieron que el magistrado guiara sus pasos. Funcionarios cercanos a Bolsonaro expresaron su confianza en el ministro. En cambio, el presidente evitó hacer referencias al escándalo relacionado con la actuación de Moro como magistrado, aunque ayer lo recibió en privado en Brasilia.

La conmoción se produjo cuando el portal de noticias Intercept Brasil publicó mensajes privados intercambiados entre el juez, el coordinador de los fiscales de 'Lava Jato', Deltan Dallagnol, y otros procuradores que trabajaban en el equipo de Curitiba entre 2015 y 2018. En Brasil los magistrados no deben mantener contacto con la acusación ni con la defensa, pero en este caso parecen existir múltiples pruebas sobre las orientaciones que Moro envió a Dallagnol. Las comunicaciones se realizaron por medio de la aplicación para móviles Telegram y su autenticidad no ha sido negada por los involucrados, quienes sólo se han quejado de la filtración de diálogos privados.

Por ello, el Ministerio Público Fiscal analiza el eventual desvío de conducta de los fiscales y la defensa de Lula pide la «urgente libertad de su defendido, encarcelado desde hace catorce meses. El expresidente fue condenado por Moro en 2018 por corrupción y blanqueo de dinero en un proceso polémico en el que faltaron pruebas materiales de la acusación. De hecho, en los mensajes de Telegram Dallagnol admite que las evidencias que tenía contra Lula podían ser consideradas «frágiles».

Según relataron sus abogados -que lo visitaron ayer en la prisión de Curitiba-, Lula reaccionó ante la noticia asegurando que «la verdad queda herida, pero no muere». Los letrados comentaron que el exmandatario se manifestó sorprendido por la «promiscuidad» en los contactos entre Moro y los fiscales, a pesar de que siempre sospechó de su parcialidad.

Reacciones

Las revelaciones de Intercept -que según sus editores representan apenas el 1% del material aún bajo análisis- han provocado estupefacción en el ámbito político, jurídico y periodístico. Los diarios 'Folha de Sao Paulo' y 'O Estado' pidieron la inmediata renuncia de Moro y de los fiscales. «Por mucho menos otros ministros fueron destituidos», protestó este último rotativo.

La Orden de Abogados de Brasil también recomendó la destitución de los involucrados y lo mismo hizo un grupo de cuatrocientos juristas y abogados tras denunciar una «conspiración» liderada por Moro, que habría usado el poder judicial «como plano de fondo para una acción política coordinada».

En la publicación de Intercept se revela la indignación de los fiscales por la autorización del Supremo Tribunal Federal para que Lula pudiera ofrecer una entrevista desde prisión cuando su delfín, Fernando Haddad, estaba en campaña. «Una rueda de prensa antes del segundo turno puede elegir a Haddad», temían los fiscales de 'Lava Jato', que se presentaban como técnicos, imparciales y apolíticos.

Con sus presiones lograron que Lula no pudiera tener contacto con la prensa hasta después de las elecciones, que ganó Bolsonaro. El presidente derechista designó luego al juez Moro ministro de Justicia y Seguridad Pública. Actualmente, el antiguo juez además es candidato a ocupar un asiento en el Supremo en 2020, pero esa posibilidad ahora queda en duda.