Berlín ve en el asesinato de Lübke «la amenaza» que supone la extrema derecha

El ministro de Interior confirma que el crimen lo cometió un violento activista neonazi y ahora investiga si actuó solo o formaba parte de una red

JUAN CARLOS BARRENABERLÍN.

El asesinato del político regional cristianodemócrata Walter Lübcke presuntamente a manos de un violento activista neonazi ha desatado las alarmas en Alemania. El extremismo de derechas «supone un apreciable peligro para nuestra sociedad liberal», dijo ayer el ministro federal de Interior, Horst Seehofer, en rueda de prensa para informar sobre el estado de la investigación del crimen tras la detención de un sospechoso el pasado fin de semana.

«Un atentado de la ultraderecha contra un alto representante de nuestro país es una señal de alarma y un ataque a todos nosotros», señaló Seehofer. El ministro subrayó que la biografía del detenido confirma que el atentado parece tener un trasfondo terrorista y que la investigación se dirige ahora a conocer si Stephan E., el sospechoso de 45 años, actuó solo o formaba parte de una red u organización clandestina de extrema derecha.

Thomas Haldenwang, presidente del Órgano Federal para la Defensa de la Constitución, responsable de la lucha antiterrorista y el contraespionaje alemán, destacó que el detenido tiene estrechos contactos con grupos neonazis y ultraderechistas desde los 80, mientras el jefe de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), Holger Münch, apuntó que cuenta «con un largo historial delictivo». Stephan E. formaba parte de un club de tiro, aunque no tenía licencia de armas, dijo Münch, quien comentó que aún no se ha encontrado el arma con la que Lübcke fue asesinado de un preciso disparo en la cabeza cuando se encontraba en la terraza de su casa.

LA CLAVELos ultranacionalistas de Alternativa para Alemania contribuyeron a señalar objetivos, según expertos

El crimen preocupa a expertos en extremismo de derechas, que temen una nueva célula terrorista similar a Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), un grupo de tres terroristas que asesinó a nueve extranjeros y una policía entre los años 2000 y 2007 sin que nadie sospechara de su existencia durante doce años.

Peligro de radicalización

«Los próximos meses serán especialmente peligrosos», dijo Gideon Botsch, director del Instituto de Investigaciones Antisemitas y de Extrema Derecha del Centro Moses Mendelsohn, en la Universidad de Potsdam. En declaraciones al rotativo 'Der Tagesspiegel', Botsch señaló como factor de riesgo círculos de neonazis y ultraderechistas frustrados por el retroceso de las protestas de grupos como Pegida, los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente. «Es más que probable que, según remita la atención que despiertan ese tipo de grupos, aumenten los atentados terroristas», dijo el experto.

Botsch responsabiliza no solo a Pegida sino también a los populistas y ultranacionalistas de Alternativa para Alemania de contribuir a señalar objetivos. «Todas esas fuerzas que oficialmente se distancian de la violencia han contribuido muy claramente a calentar los ánimos», explicó el politólogo.

La extrema derecha en el Estado federado de Hesse tiene suficiente potencial de violencia para un crimen como el asesinato de Lübcke. «Si repasamos la crónica de amenazas de los últimos años queda suficientemente claro», señaló el director del Centro para la Democracia de la Universidad de Marburg, Reiner Becker.

Los tiempos han cambiado y la comunicación a través de las redes sociales permite una rápida movilización de radicales, dijo el investigador. Becker destacó que si en el caso de Lübcke al final resulta que «el autor es uno solo, no se debe pensar de ninguna manera que actuó completamente aislado de otras personas de ideología de extrema derecha».