Bajada de impuestos para atajar la crisis de los 'chalecos amarillos'

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, esboza ante la prensa las medidas para acabar con la crispación social. :: Philippe Wojazer / reuters/
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, esboza ante la prensa las medidas para acabar con la crispación social. :: Philippe Wojazer / reuters

Macron presenta su batería de medidas contra la crispación social tras horas de debate con los ciudadanos franceses

PAULA ROSAS PARÍS.

'La hora de la verdad', titulaban grandilocuentemente los medios franceses. El «Acto II» de su quinquenio, habían dicho algunos de sus colaboradores más cercanos. Tras cinco meses de insurrección social y consciente de que se jugaba el resto de su mandato, Emmanuel Macron presentó ayer la batería de medidas con las que pretende dejar atrás la crisis de los 'chalecos amarillos', que pasan por una bajada «significativa» de impuestos para las clases medias y una mayor descentralización del Estado, pero sin renunciar a las reformas ya iniciadas por su Gobierno.

Después de casi tres meses de debate nacional, Macron aseguró haber aprendido de los franceses que «hay un profundo sentimiento de injusticia fiscal, territorial y social», ciudadanos que se sienten «abandonados», que han perdido «la confianza en los representantes», y que tienen «miedo a los grandes cambios». Con su retórica bien hilada y solemne, a ratos florida y otras veces perdida en lo abstracto, Macron en estado puro, el presidente dijo querer adoptar a partir de ahora una posición más humanista «sin recular en las ambiciones».

«Creo que puedo hacerlo mejor», confesó ante los 300 periodistas que abarrotaban la sala del Elíseo donde Macron se enfrentaba, por primera vez, al formato de la gran rueda de prensa. Después de haber debatido durante más de 90 horas con alcaldes, agricultores o estudiantes a lo largo de los últimos meses, el presidente se sometía a las preguntas de los medios y echaba así el cierre al Gran Debate Nacional, con el que más de un millón y medio de ciudadanos han podido discutir sobre sus preocupaciones diarias. La disposición de la sala, con el presidente sentado y prácticamente rodeado por los reporteros, auguraba que la sesión sería larga. No defraudó. Cerca de dos horas y media en las que perfiló las líneas generales de las reformas que quiere acometer, aunque sin entrar en demasiados detalles.

Para financiar la bajadas del impuesto sobre la renta a quienes más lo necesitan, y que estimó ayer será en torno a los 5.000 millones de euros, «hay que trabajar más», dijo Macron, aunque no se mostró favorable ni a suprimir días de fiesta ni a retrasar la edad legal de jubilación, de 62 años en Francia. Anunció que las pensiones menores a 2.000 euros al mes serán vinculadas a la inflación, pero explicó que será el Gobierno quien tendrá ahora que detallar todas estas medidas.

Macron se comprometió a no cerrar ni escuelas ni hospitales durante su mandato si no es con el acuerdo de los alcaldes; a la creación en cada cantón de una suerte de 'ventanilla única' a la que los ciudadanos puedan dirigirse para resolver sus problemas porque «la simplicidad es la auténtica protección». Hacen falta más funcionarios sobre el terreno, reconoció Macron, y sobran en la administración central.

Supresión de la ENA

El presidente también confirmó uno de los rumores que habían corrido en la última semana, después de que el discurso que tenía previsto el pasado lunes 15 para anunciar estas medidas -y que tuvo que cancelarse por el incendio de la catedral de Notre Dame- fuera filtrado a los medios: Macron es partidario de la supresión de la ENA, la elitista Escuela Nacional de Administración, de donde salen gran parte de los altos funcionarios y élites del país, muy criticada por los manifestantes.

Ni habrá voto obligatorio ni se va a reconocer el voto en blanco, algunas de las demandas que habían salido del gran debate. Tampoco dará marcha atrás en la supresión del ISF, el impuesto sobre la fortuna, ni aceptó ayer Macron una de las principales reivindicaciones de los 'chalecos amarillos', el referéndum de iniciativa ciudadana, aunque sí se mostró partidario a flexibilizar los referéndums de iniciativa compartida con los diputados.

La rueda de prensa también sirvió a Emmanuel Macron para justificar las salidas de tono que en ocasiones se le han reprochado. «He dado la sensación de ser duro, a veces injusto, y lo lamento», dijo. Y para hacer pequeñas confesiones íntimas, como la de la soledad del gobernante: «Cuando decides estás solo». Dijo no importarle la próxima elección, y que su objetivo era «que este mandato salga bien y para ello deberé asumir riesgos».