Tailandia lucha para rescatar a un equipo de fútbol en una cueva

La familiar de uno de los niños muestra su imagen desde el interior. /Efe
La familiar de uno de los niños muestra su imagen desde el interior. / Efe

Los doce jugadores, de entre 11 y 16 años, y su entrenador quedaron atrapados hace diez días y este lunes pudieron ser localizados con vida

ZIGOR ALDAMA

Nueve días después de quedar atrapados en una cueva inundada de Tailandia, los doce adolescentes, de entre 11 y 16 años que componen el equipo de fútbol Jabalí Salvaje, y su entrenador pudieron ser «hallados sanos y salvos». El grupo fue localizado cerca de una isleta de Tham Luang, un complejo natural lleno de estalactitas y de estalagmitas que dibuja un angosto laberinto de unos diez kilómetros de largo a una profundidad de hasta tres kilómetros en la frontera con Laos. El feliz hallazgo, anunciado por el gobernador de la provincia de Chiang Rai, Narongsak Osottanakorn, ha devuelto la esperanza a un país que sigue en vilo hasta que se complete el rescate.

«Les llevaremos comida, pero no estamos seguros de que puedan alimentarse, ya que no comieron desde hace mucho. También llevaremos a un médico que sepa bucear», añadió Osottanakorn, que afirmó que la evacuación no se llevará a cabo inmediatamente. Los socorristas permanecerán dentro de la cueva con ellos hasta que estén en condiciones de recorrer los más de 3 kilómetros que los separan de la salida, inundados en parte. Mientras, ante la dificultad del acceso subterráneo, las autoridades rastrean la densa jungla de la montaña en busca de entradas alternativas a la gruta.

Los adolescentes y su entrenador entraron en la cueva el pasado día 23 y nada se sabía de ellos desde entonces. Todo apunta a que las lluvias inundaron los accesos e hicieron imposible la salida del equipo. Por eso, las autoridades diseñaron un plan de rescate que ha ido creciendo en magnitud cada día. Lo que parecía una operación relativamente sencilla se ha convertido en un complejo operativo en el que incluso participan grupos de élite del Ejército estadounidense. Ayer ya se habían desplegado más de 80 buceadores que trabajan en turnos junto a 230 policías y casi 850 soldados.

Las dificultades comenzaron cuando los espeleólogos descubrieron que la segunda cámara estaba totalmente inundada. Tuvieron que instalar bombas para continuar avanzando y, finalmente, lograron establecer un campamento temporal en la tercera cámara, a unos tres kilómetros de Playa Pattaya, una zona elevada de la cueva. Desde entonces, las dificultades han aumentado todavía más. Los accesos son extremadamente estrechos, apenas se ve nada, y la profundidad del agua alcanza los cinco metros.

Dejando bombonas de oxígeno por el camino y horadando la roca, ayer los grupos de rescate lograron llegar al lugar donde se encuentra el grupo. Lo más complicado fue abrirse camino por un pasadizo de 100 metros que es tan estrecho que no se puede cruzar sin que las bombonas de oxígeno queden atascadas. Aunque el tiempo apremiaba porque se esperan nuevas lluvias a partir de mañana, los expertos esperaban hallar con vida a los chavales. Decían que podrían sobrevivir hasta un mes porque se filtra agua. El peligro radicaba en que esa agua estuviera contaminada por diferentes explotaciones agrícolas y ganaderas, lo cual podría hacerles enfermar.

Y el agua de la cueva es también la que está causando problemas fuera, porque al bombearla ha inundado campos cercanos y ha provocado el enfado de los agricultores. El Gobierno anunció ayer su intención de compensar a los damnificados, porque la consigna es sacar con vida a los adolescentes. «No vamos a darnos la vuelta. Continuaremos avanzando», afirmó el jefe del Comando Especial de Guerra de la Marina, Apakorn Yukongkaew.

Como sucedió con los 33 mineros atrapados en Chile en 2010, Tailandia tiene al grupo localizado y a salvo. Pero ahora comienza otra odisea incluso mayor: la que les debe sacar de la cueva. Fuera, el país reza en tensión por un desenlace feliz.

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