Los manifestantes de Hong Kong cantan victoria pero mantienen el pulso

Una de las manifestaciones que pidieron en Hong Kong el fin de la ley de extradición./AFP
Una de las manifestaciones que pidieron en Hong Kong el fin de la ley de extradición. / AFP

La jefa del Ejecutivo reconoce el «completo fracaso» de su Gobiernoy asegura que la polémica propuesta de ley de extradición está muerta

ZIGOR ALDAMATaipéi

Manifestarse funciona. Es lo que se demostró este martes en Hong Kong cuando la jefa de su Ejecutivo local, Carrie Lam, compareció ante la prensa para anunciar que la polémica propuesta de ley de extradición que pretendía aprobar «está muerta». Concluye así uno de los culebrones políticos más graves del último lustro: cuando comenzaron las protestas, Lam se negó a interrumpir el proceso para su lectura y votación; después, más de un millón de personas se echaron a las calles para protestar contra el proyecto de ley y Lam decidió suspenderlo indefinidamente; este martes, tras el inédito asalto al Parlamento por parte de quienes exigían que se retirase definitivamente, Lam reconoció el «completo fracaso» del Gobierno en su intento de modificar la legislación y la dio por muerta.

Lam pretende así poner punto final a un mes de manifestaciones y enfrentamientos cuya violencia ha ido creciendo hasta que, el pasado día 1, desembocó en la irrupción de cientos de personas en la sede del Legislativo de la excolonia británica y su posterior vandalización. «Todavía quedan dudas sobre la sinceridad del Gobierno, y preocupación por la posibilidad de que recomience el proceso. Así que reitero aquí que no existe ya tal plan. La propuesta está muerta», dijo Lam.

No obstante, activistas como Joshua Wong, uno de los líderes estudiantiles del Movimiento de los Paraguas de 2014, se mostraron este martes cautelosos. «Lam juega con las palabras. Decir que la ley está muerta es otra mentira ridícula, porque el proyecto todavía está en el programa del Legislativo hasta julio del año que viene», escribió Wong en Twitter. «La forma apropiada para 'matar' la ley es invocar el artículo 64 de las Reglas y Procedimientos para retirarla formalmente. Pero ella ha ignorado este procedimiento en su discurso», añadió.

Además, Wong exigió que se detenga la persecución de los manifestantes involucrados en los actos violentos de la semana pasada y reiteró que la lucha no acaba aquí. «Exigimos unas elecciones libres porque la crisis de gobernanza es producto de la desigualdad política existente. Nos hemos enterado de que el Gobierno pretende descalificar a candidatos que se presentan a las elecciones de los consejos de distrito de noviembre, y eso es inaceptable», apostilló Wong, que en reiteradas ocasiones ha afirmado que su objetivo es lograr que se elija al jefe del Ejecutivo de Hong Kong mediante elecciones con sufragio universal.

Rechazo a la violencia

Sin embargo, es evidente que la reacción de Lam puede desinflar un movimiento que había ganado fuerza después de cinco años en la sombra. La mayoría de los hongkoneses rechazan la violencia empleada en el asalto del Parlamento y aunque muchos simpatizan con la causa, prefieren echar mano del carácter pragmático chino y evitar una mayor confrontación con Pekín. También hay quienes lamentan que, si Lam hubiese dado su brazo a torcer antes, no se habría llegado a este extremo.

El Gobierno pretendía aprobar una Ley de Extradición que permitiese enviar a criminales a los países con los que no tiene un acuerdo específico. El problema es que en ese grupo se encuentra también China, y muchos temen que, si se aprueba la ley, se abrirá la puerta de la persecución por motivos políticos de activistas y disidentes.

En cualquier caso, Pekín ha mantenido una actitud sorprendentemente serena ante esta afrenta y se ha limitado a dar su apoyo al Ejecutivo de Lam y a condenar la violencia y a quienes, en su opinión, la alientan. Eso incluye, como es habitual, a «fuerzas extranjeras».

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