Nicaragua dialoga entre la violencia

Nicaragua dialoga entre la violencia

Gobierno y oposición tratan de acercar posturas, mientras las algaradas vuelven a tomar las calles de un país sumido de nuevo en el caos

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

El diálogo mediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua entre el Gobierno y la Alianza Cívica no está siendo fácil. Ayer, el debate fue más espinoso que la víspera, cuando acordaron el cese a la represión «venga de donde venga». Trataron sobre la democratización del país y de las elecciones anticipadas, que los obispos plantean para el 29 de marzo de 2019. La alianza pretende que sea sin Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo en el poder, y éste se resiste como a dejar el mando. En paralelo a las palabras, la violencia rebrotó en buena parte del país. En Managua civiles armados y policías incendiaron una propiedad de tres pisos donde vendían colchones; siete personas de una misma familia, tres de ellas menores, murieron. Después destruyeron una funeraria próxima y, muy cerca, un grupo quemó vivos a dos hombres, mientras, según los vecinos, se escuchaban largas ráfagas de balas.

Las partes volvieron a reunirse en el Seminario de Fátima satisfechos porque en su primera reunión -tras horas de debates extendidos hasta la madrugada del sábado- el líder sandinista, que no está presente, aceptó la exigencia de invitar de manera «inmediata» a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la UE y la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) para investigar las 200 muertes ocurridas desde el pasado 18 de abril en las continuas oleadas de violencia que no cesan pese a los llamamientos y compromiso de ambas partes.

Separación de poderes

LOS PROTAGONISTASDenis Moncada Canciller de NicaraguaLeopoldo Brenes Pte. Conferencia EpiscopalLesther Alemán Líder universitario

La propuesta fue presentada por los obispos el 7 de junio. Busca la separación de poderes, la renuncia de todos los magistrados del Poder Electoral, la no reelección de cargos públicos y adelantar las elecciones presidenciales, legislativas, municipales y regionales. Para ello habría que modificar la Ley Orgánica de la Asamblea Nacional y que se permita así ajustar los tiempos para reformar la Constitución Política y la Ley Electoral y se adopten nuevas regulaciones para los partidos políticos y el establecimiento de la circunscripción popular de candidaturas.

El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, dio a conocer la respuesta de Ortega a su carta. «Reiteramos nuestra plena disposición de escuchar todas las propuestas dentro de un marco institucional y constitucional», respondió antes de enfatizar en la necesidad de trabajar por la democracia y la delincuencia que se vive en el país.

El mandatario, al que acusan de nepotismo y corrupción, entre otras cosas, no se mojó con la contestación políticamente correcta. Denis Moncada, ministro de Exteriores y jefe de la delegación oficialista, pidió poner «el fin y cese a la violencia» de la que responsabilizó a los antiorteguistas. El doctor Carlos Tunnerman, delegado de la sociedad civil, reprochó que «es digno de toda crítica el que se venga aquí a echarnos el cargo a nosotros. No pertenezco a ningún partido político». Y criticó al «Gobierno que no cumple los acuerdos que se toman aquí en esta mesa de diálogo».

Por su parte, José Andan Aguerri, presidente del Cosep -la principal cámara empresarial de Nicaragua y delegado en el diálogo por la Alianza-, comentó que «aquí no hay solo un tema electoral, también hay un tema judicial» que necesitarán de «especialistas» y sobre todo de «alternativas que permitan avanzar rápidamente. Será importante, sobre todas las cosas, buscar respuestas rápidas que permitan la salida a la crisis», pidió proponiendo comisiones de tres personas por cada parte.

General retirado y abogado, fue fundador del Ejército que nació en 1979 tres el derrocamiento violento de la dictadura de Anastasio Somoza. Desempeñó varios cargos de representación militar diplomática hasta su salida del Ejército. Reapareció en la escena política con la llegada de Ortega a la presidencia en 2007. La oposición le acusa de filibustero en la mesa de diálogo.

Arzobispo de Managua, es el tercer clérigo centroamericano y segundo nicaragüense en alcanzar la distinción de cardenal en la Iglesia católica. Vive en una modesta casa con su madre y conoció al papa Francisco en 2006, cuando Jorge Mario Bergoglio era obispo de Buenos Aires. Fue el encargado de leer los acuerdos de la primera jornada del recuperado diálogo.

En la primera reunión de la mesa de diálogo se encaró con Daniel Ortega. «Ríndase ante todo este pueblo», le exigió, al grito de «¡Asesino!». Tiene 20 años, estudia becado Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA) y ha desatado en el país una auténtica 'lesthermanía'. Llaveros, carteles que lo muestran vestido de Supermán... Quiere ser presidente.

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