La Iglesia logra que se reanude el diálogo en Nicaragua

Los obispos denuncian que el Gobierno no ponga fin a la violencia represiva y urge a Ortega a que apruebe un adelanto electoral

MILAGROS L. DE GUEREÑO L A HABANA.

Con una invocación mariana, Nicaragua reanudó ayer el diálogo nacional en espera todavía de la respuesta del presidente, Daniel Ortega, a la propuesta de la Conferencia Episcopal para adelantar las elecciones a marzo de 2019. El seminario de Fátima volvió a ser la sede de la reunión tripartita -Gobierno, oposición e Iglesia- a la que se sumaron miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la ONU, llegados a Managua para acompañar una salida dialogada a la grave crisis sociopolítica que arrastra el país desde el 18 de abril, con una continua violencia que ha dejado ya 218 muertos, los tres últimos ayer en Bagarote.

En las mesas trabajo de las comisiones de Verificación y Seguridad, Judicial y Electoral se sientan los obispos como mediadores, el canciller Denis Moncada, que encabeza la delegación del Gobierno sandinista; y representantes de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, compuesta por empresarios, estudiantes, campesinos y sociedad civil.

Posteriormente, la Conferencia Episcopal en pleno se reunió en el mismo lugar con los miembros de la comisión técnica de la CIDH, Álvaro Botero y Fiorella Melzi, quienes constituyen la avanzadilla del grupo de Mecanismo de Seguimiento para Nicaragua. Con su presencia en las comisiones darán seguimiento al cumplimiento de las recomendaciones al informe emitido por el órgano de Naciones Unidas durante la pasada semana. Próximamente, se les sumarán una representación del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y de la Unión Europea. Llegan precedidos por nuevos hechos de violencia y se muestran muy consternados por la muerte el sábado de un bebé de quince meses que recibió un tiro en la cabeza, disparado al parecer por grupos armados afines al Gobierno sandinista. Lamentablemente, con él son ya diecisiete los niños y adolescentes que han fallecido víctimas de la represión de las protestas por los efectivos gubernamentales o grupos próximos al Ejecutivo de Ortega.

En la catedral de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez clamó el pasado domingo en su homilía. «¡Cuántos niños han sido asesinados durante estos dos meses! ¡A cuántos niños se les han trucado su vida, su presente y su futuro sobre esta tierra!». En su nombre pidió al Gobierno que «rectifiquen, piensen, reflexionen, cambien de rumbo, piensen en sus hijos y en sus nietos, pregúntense qué les heredarán, qué les dirán a las futuras generaciones, qué es lo que les contarán; piensen en la honradez, la honorabilidad y dignidad de su apellido que llevarán esos niños cuando crezcan. Piensen, reflexionen, están a tiempo».

Por su parte, el cardenal Leopoldo Brenes, imploró a la policía para «que no vuelva a apuntar el arma para matar al pueblo». Afirmó que el papa Francisco «está preocupado» por Nicaragua y pregunta por la situación «constantemente». El obispo Álvarez también aseguró que espera una respuesta afirmativa de Ortega. «No es un ultimátum, pero sí demandamos que el señor presidente exprese voluntad política sobre el adelanto de las elecciones», dijo ayer antes de comenzar la reunión en la que Gobierno y oposición acusan al contrario como responsables de la violencia.

 

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