«Felipe González fue ideólogo de la no revisión del pasado»

Durante décadas parte de la tradición ha sido que el nuevo presidente gire la cabeza hacia otro lado y deje marcharse al anterior con una pensión vitalicia, cuentas en el extranjero y puestos en los consejos de dirección de grandes empresas. La impunidad ha contribuido a la desesperanza de un país que creyó iniciar una nueva fase de su historia en el año 2000, cuando por primera vez en 71 años salió elegido un partido que no era el PRI. Parte de ese contrato social fue no pasarle factura y Emilio Álvarez Icaza culpa de ello a Felipe González, entre otros asesores, «uno de los ideólogos de la no revisión del pasado de México», asegura.

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