La alianza de derechas arrasa en la región italiana de los Abruzos

La Liga se convierte en el primer partido, mientras que el Movimiento 5 Estrellas se desploma al perder en un año la mitad de los votos

DARÍO MENOR CORRESPONSAL

La Liga sigue reforzando su posición con cada cita electoral en Italia. En los comicios regionales celebrados ayer en los Abruzos, en el centro del país, la coalición de derechas guiada por el partido de Matteo Salvini logró un excelente resultado con el 48% de los votos. La Liga es con mucha diferencia el primer partido de la alianza (27%), seguida de Forza Italia (9%), la marca electoral de Silvio Berlusconi, y de la formación ultraderechista Hermanos de Italia (6%). La victoria en los Abruzos del conservador Marco Marsilio puede tener consecuencias en Roma y animar a Salvini a romper su pacto en el Gobierno con el Movimiento 5 Estrellas (M5E) si la tendencia se mantiene en las elecciones europeas de mayo.

La formación 'anticasta' se desplomó en los Abruzos respecto al resultado de los comicios generales del año pasado: pasó del 40% al 20% en los escrutinios, reflejando así la decepción de buena parte de los electores con su desempeño en el Ejecutivo. Marsilio calificó de «clamorosa» la derrota del M5E y la explicó porque se ha desvanecido el efecto novedad que la impulsó en anteriores citas.

Tras sacar pecho por el resultado, Salvini intentó tranquilizar a sus socios en el Gobierno de Roma al asegurar que mantiene la alianza con la formación 'anticasta'. «No cambia nada», garantizó. No le hace falta. En menos de un año le ha comido el terreno a Luigi di Maio, líder del M5E, colocando a la Liga diez puntos por encima en intención de voto, según las últimas encuestas. Salvini aprovechará los próximos meses para seguir desplegando desde el poder su estrategia de 'campaña electoral permanente' hasta conocer el resultado de los comicios europeos de mayo. Tendrá entonces datos suficientes para saber si le merece la pena forzar el divorcio con el M5E para volver a las urnas e intentar convertirse en el próximo primer ministro italiano con el apoyo de Forza Italia y de Hermanos de Italia.