May abre la opción de un nuevo referéndum

La primera ministra británica incluye esta posibilidad en el proyecto de ley que votará el Parlamento a principios de junio

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

Theresa May someterá en la primera semana de junio al Parlamento un proyecto de ley que incluirá la promesa de una votación de los diputados sobre la convocatoria de un segundo referéndum para decidir el 'Brexit'. Si la Cámara de los Comunes aprueba estudiar el proyecto de ley, en algún momento de su tramitación los diputados votarían sí o no a la segunda consulta.

En caso de victoria de los partidarios de la segunda consulta, tendría que celebrarse antes del fin de la tramitación del proyecto de ley, porque su aprobación equivale al 'Brexit'. Ese proyecto de ley traduce a la legislación doméstica británica las estipulaciones del Acuerdo de Retirada de la Unión Europea. La rebuscada promesa de una nueva consulta es la oferta más sonada del cuarto intento de May por lograr la aprobación del Acuerdo.

El discurso de la primera ministra en el que ha hecho este anuncio ha sido presentado por los portavoces de Downing Street como el cuarto gran discurso de May sobre la cuestión europea. En el primero, en Lancaster House, una gran mansión cerca del palacio real de Buckingham Palace, sorprendió por la dureza de algunas expresiones -«marcharse sin acuerdo es mejor que un mal acuerdo»- y la puesta en duda de la colaboración militar británica.

Selló también, en enero de 2017, el marco del 'Brexit': Reino Unido abandonaría el mercado común, la jurisdicción del Tribunal de la UE, pondría fin al libre movimiento de personas, firmaría un buen tratado comercial con la UE y recobraría su total independencia para negociarlos con otros países. Luego siguieron discursos en Florencia y en la sede ceremonial de la City de Londres, Mansion House.

En la sede de PWC

Esta vez lo pronunció en un patio de la sede de la firma de auditores PWC, que tiene una buena línea de negocio como firma consultora de gobiernos. Y el contexto no es el inicio del proceso de la marcha de la UE, como en Lancaster House, ni el establecimiento de posiciones intermedias en la negociación. Esta vez es el último intento de salir del estancamiento agotador del 'Brexit' y de paso librarse de la primera ministra.

Ha mantenido negociaciones con los laboristas durante seis semanas, sin resultado aparente. Ha renunciado después a convocar votos indicativos sobre las opciones más populares en la Cámara de los Comunes. Y ahora anuncia en PWC -antes de presentarlo en el Parlamento, que representa a la población y la tradición de la democracia británica- un popurrí de lo hablado con los laboristas, de las ideas que se iban a votar y de otras para coser las roturas del grupo conservador.

El referéndum podría ser igualmente obtenido mediante una enmienda al proyecto de ley, si hay votos suficientes, pero May lo presenta como una propuesta radical. Puede tentar a diputados porque representa la oportunidad concreta de celebrarlo. Y puede provocar un nuevo trastorno en el calendario de la UE, porque no parece posible que haya un referéndum antes del 31 de octubre.

Hay un artificio general en las propuestas. Se introducirá en el proyecto de ley la obligación de votar por las diferentes opciones sobre la unión aduanera, la del Gobierno y la de los laboristas. Se introducirá en el proyecto de ley que el Gobierno se empeñará en encontrar una solución a la salvaguarda irlandesa antes del final de 2020. También un compromiso para mantender las protecciones laborales o medioambientales.

No convenció al Partido Laborista. Su líder, Jeremy Corbyn, dijo que no podían «apoyar este proyecto de ley porque es básicamente una repetición de lo que se discutió anteriormente». El Partido Nacional Escocés anunció que votará en contra. Las primeras reacciones de diputados conservadores muestran que la apertura de May a una votación sobre la celebración de un referéndum ha causado más rechazos en su grupo parlamentario.

Medir la opinión de los Comunes será difícil, porque tras el voto en las elecciones europeas, este jueves, el Parlamento se toma una semana de vacaciones. Regresará a la tarde justo la semana en la que tendrá que votar sobre esta nueva propuesta.

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