La vendimia deja en la Serranía un 30% más de uva

La temperatura es esencial para la maduración de la uva. /María García
La temperatura es esencial para la maduración de la uva. / María García

A falta de que finalice el recuento oficial, la recogida ya apunta a muy buenos datos de cosecha

MARÍA GARCÍA

Buen sabor de boca el que ha dejado la vendimia de este año entre los bodegueros y viticultores de la Serranía de Ronda y es que, a falta de que se finalice por completo el recuento oficial de la cantidad de uva producida en esta campaña realizado por el Consejo Regulador, ya se puede hablar de un incremento en la producción en torno a un 25-30% superior a la vendimia de 2017, que dejó en la comarca alrededor de un millón de kilos, una cantidad que también fue similar en 2016.

Este año, la serranía que encabeza la Ciudad del Tajo ha desarrollado una vendimia mucho más tardía, lo que ha supuesto también una maduración más lenta. Uno de los principales elementos que ha permitido este hecho ha sido la temperatura que se ha dado durante todo el año y que es tradicionalmente el elemento climático más importante para el desarrollo de la viña. Así, el invierno lluvioso y frío que se ha dado en la comarca se ha convertido en un regalo para los viticultores. Además, el verano, aunque un poco seco, no ha dejado temperaturas demasiado elevadas que pudieran detener el proceso de maduración. Todo ello ha propiciado unos buenos resultados en cuanta a producción de uva y «además una uva de calidad» según ha comentado el presidente de la Asociación de Bodegueros y Viticultores de la Serranía de Ronda, Pedro Morales. «Si el año que viene llueve mucho, la vendimia será aún mejor porque la uva estará preparada», según ha explicado a SUR el gerente de Milamores, Antonio Martínez.

Esto supone un respiro para los viticultores serranos que llevaban años sufriendo varias vendimias algo cortas. Especialmente destacable el contraste de la presente edición con la que se vivió el pasado año, una de las más tempranas que se recuerdan hasta la fecha, ya que en 2017 buena parte de las bodegas de la comarca se vieron obligadas a adelantar la vendimia por las altas temperaturas que se vivieron durante el verano y por la sequía, que supuso una pérdida de al menos un 15%. Así, para finales de agosto ya se había recogido toda la uva de la serranía. Por el contrario, en la actual campaña, mucho más tardía, para esa fecha aún no se había empezado. De hecho, algunas bodegas han terminado de cortar el fruto hace apenas unos días.

A pesar de que la producción rondeña es muy pequeña en comparación con la de otras zonas, los vinos de Ronda han logrado en poco tiempo un gran número de seguidores, especialmente fuera de España. En este sentido, hay que recordar que la Ruta del Vino de Ronda es la única en la que el porcentaje de visitantes extranjeros es más alto que el de españoles. La singularidad se debe a la situación particular en la latitud más meridional del arco mediterráneo. La diversidad geológica de nuestros suelos, junto a la altitud y las características climáticas configuran un escenario biodiverso que desarrolla vinos tintos, blancos y rosados. Los vinos de la Serranía de Ronda, se elaboran con las variedades blancas Chardonnay, Colombard, Sauvignon Blanc, Gewürztraminer, Riesling, y Viognier; y las tintas Romé, Cabernet Sauvignon, Merlot, Shyrah, Tempranillo, Garnacha, Cabernet Franc, Pinot Noir, Petit Verdot, Graciano, Malbec, Monastrell y Tintilla de Rota.

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