Más de 700 vecinos de Coín piden soluciones a su falta de agua potable

Reunión con los vecinos en el interior del Ayuntamiento. /SUR
Reunión con los vecinos en el interior del Ayuntamiento. / SUR

Los residentes de Las Delicias llevan siete años tratando de acabar con los cortes. El Consistorio sostiene que consumen más de lo que les garantiza la ley

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Un grupo de cuarenta vecinos presentó la pasada semana un escrito en el Ayuntamiento de Coín pidiendo soluciones a un problema que, en su opinión, se está alargando demasiado. Los 790 habitantes que hay en la barriada de Las Delicias piden que finalicen los continuos cortes de agua potable, que se acentuaron a principio de este mes y que les ha dejado durante varios días con el grifo cerrado. El Ayuntamiento, no obstante, asegura que con la ley en la mano el problema está en el consumo y no en el abastecimiento:«La ley exige garantizar 250 litros por persona y día, nosotros les damos 300, pero se gastan 600», explica a SUR el alcalde, Fernando Fernández.

La concentración frente al Ayuntamiento de la pasada semana, que finalizó con una improvisada reunión en el interior de la sede, fue el resultado de años de problemas y una forma para los vecinos de criticaron la manera de actuar de los dirigentes, ya que consideran que no han tomado medidas suficientes ante sus avisos y la delicada situación que la urbanización siempre ha experimentado en materia de aguas. El portavoz de los vecinos, Pedro Antonio Jiménez, explicó a este periódico la situación desde la perspectiva de los residentes:«Fuimos avisados mediante un cartel de que tendríamos corte de agua desde las 24:00 a las 06:00 horas de la mañana a partir del día 9 de julio; pero a 7 de julio y desde las 08:00 horas de la mañana estuvimos sin agua».

Pese a ello, el alcalde insiste en que el Ayuntamiento ha propuesto «numerosas veces» una alternativa en la que los vecinos no quieren participar: la creación de una nueva red de abastecimiento que circule por fuera de las parcelas de las viviendas. Según Fernández, el principal problema, además de la falta de consumo responsable, es que muchos vecinos han creado desvíos desde la propia red que pasa por sus casas para sortear el contador. «Hay chalés que sabemos que facturan 60 euros al trimestre pero hacen un consumo mucho mayor, riegan cada dos por tres y tienen las piscinas siempre con agua nueva». Esto se suma a que es una red antigua en la que hay «numerosas fugas» ya que fue creada en 1993.

La creación de una nueva red de abastecimiento cuesta 200.00 euros, que se pagarían a medias entre el Consistorio y la comunidad mediante la fórmula de la contribución especial. Esta alternativa ha sido rechazada hasta ahora por la mayoría de los residentes, que consideran que el Ayuntamiento está obligado a solucionar cualquier problema con el agua ya que la urbanización está recepcionada desde que se construyó.

«Ante tanta impotencia e indefensión, los vecinos de esta comunidad tomaremos todas las medidas que estén en nuestra mano para hacer justicia», sostiene Jiménez. En el último escrito que presentaron en el Consistorio, aseguran que las causas señaladas por el alcalde no son ni pueden ser responsabilidad de los vecinos. «No podemos ni verificar ni tomar parte en la solución (de las causas) pues la legislación no nos lo permite, con lo cual no tenemos información de lo que está ocurriendo». En el mismo documento, al que SUR ha tenido acceso, la comunidad recuerda los numerosos riesgos a los que se exponen con un suministro de agua intermitente, que se suma a la imposibilidad de disfrutar debidamente de sus propiedades.

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