Unión frente a la «batalla diaria» del parkinson

Pacientes y cuidadores se asocian en Alhaurín de la Torre para organizar talleres y terapias con las que perseguir una mayor calidad de vida

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Han sido necesarios dos años de trabajo, pero los resultados merecen la pena. Alhaurín de la Torre ha recibido esta semana a un nuevo colectivo social, la Asociación de Parkinson (APAT), una organización sin ánimo de lucro que llega para quedarse y asistir a los enfermos y sus cuidadores en el complejo día a día que rodea a esta enfermedad. Su presidente, Rubén Martín Soto, a quien le diagnosticaron Parkinson hace diez años, es el rostro visible de un gran esfuerzo conjunto en el que se han implicado diferentes partes de la sociedad alhaurina.

Martín explica que el germen de esta asociación surgió de forma espontánea. Una compañera enferma de Parkinson acudía diariamente a Málaga para recibir distintos tratamientos. Su caso representaba el esfuerzo material para vivir mejor, y esos desplazamientos evidenciaban la necesidad de crear un centro en el núcleo de la población. «Nos reunimos unos cuantos compañeros y vimos que había que dar el paso, en Alhaurín de la Torre hay muchos pacientes». Por eso comenzaron una campaña de difusión que encontró su epicentro en la farmacia La Torre, donde colocaron un aviso. Poco a poco la lista empezó a llenarse de nombres, muchos de ellos de personas que sentían pudor a la hora de reconocer la enfermedad.

El objetivo era contar con una sede física en la que ofrecer tratamientos especializados y otras terapias. Ese centro se inauguró el pasado jueves, día internacional del Parkinson, en un acto multitudinario al que acudieron decenas de personas y una nutrida representación institucional. El alcalde, Joaquín Villanova, y otros integrantes de la Corporación; profesionales de la medicina, la psicología y la logopedia; cuidadores, usuarios, voluntarios, colaboradores, amigos, familiares, representantes de otras organizaciones y la totalidad de los directivos de la entidad, así como el cura párroco de la localidad, Reinaldo Aguilera, acudieron a la cita en muestra del apoyo que el pueblo ofrece siempre a los colectivos sociales.

La sede funcionará cinco días a la semana y en ella se celebrarán distintos talleres y tratamientos. La enfermedad neurodegenerativa ataca duramente a los músculos de quien la padece, por eso la fisioterapia es una parte fundamental de los servicios ofertados. También se impartirán clases de gimnasia rítmica y yoga, masajes y actividades manuales «para no perder la fuerza», explica Martín. También se impartirán sesiones de musicoterapia y similares para mantener «la mente despierta», ya que los síntomas pueden llevar al paciente a «perder la noción del tiempo». Además, se celebrarán reuniones informativas y de asesoramiento para todo aquél que necesite conocer la realidad del Parkinson.

El nuevo centro está preparado y equipado para asumir todos estos formatos de trabajo gracias a distintas organizaciones que han apoyado la causa, como el propio Ayuntamiento, que ha donado parte del material. A su vez, una nutrida red de voluntarios se ha puesto a disposición del colectivo, al igual que varios profesionales de la salud que impartirán sin costes las sesiones especiales. Muchos vecinos se han asociado y pagarán los diez euros mensuales que pide la asociación pese a que ni ellos ni ningún familiar sufre la enfermedad. «Solo quieren ayudarnos», agradece Martín. Entre ese grupo de donantes altruistas se encuentra Encarna, viuda de Jacinto, que se ha volcado económicamente con la causa, además de distintas empresas que han aportado todo lo que APAT ha pedido.

Pero, más allá de las terapias, la Asociación de Parkinson de Alhaurín de la Torre tiene otro cometido: acompañar a los pacientes y a los cuidadores en la «batalla diaria» que ofrece la enfermedad en día a día del paciente. «Lo que más necesitamos es sentirnos comprendidos». Martín explica que hay que luchar «todos los días» porque es una enfermedad que va «a por ti». «Hay que levantarse con ánimo porque sino te vence, es importante levantarse con alegría y estar en pie de guerra». Actualmente hay inscritas 26 personas en la asociación, pero se espera que lleguen «muchas más». «Uno de los retos de esta enfermedad es reconocerla y pedir ayuda, sabemos que en Alhaurín de la Torre hay más pacientes».