Torremolinos sigue sin abrir el refugio de la Cañada del Lobo 20 meses después

El complejo se encuentra en pleno corazón de la sierra de Torremolinos. /SUR
El complejo se encuentra en pleno corazón de la sierra de Torremolinos. / SUR

El Ayuntamiento aún no tiene fecha para abrir este complejo, que funcionaba como casa rural y fue clausurado por razones de seguridad

El Ayuntamiento de Torremolinos mantiene cerrado el refugio de la Cañada del Lobo desde marzo del año pasado, cuando los técnicos municipales descubrieron el mal estado de la instalación eléctrica. Pese a las reivindicaciones de turistas, vecinos y oposición, el Gobierno local aún no ha encontrado una solución definitiva para este enclave, situado en pleno corazón de la sierra. Aunque el acceso a la Cañada, uno de los miradores más privilegiados de la Costa del Sol, está permitido, su refugio para pernoctar permanece clausurado, aunque la Delegación de Medio Ambiente aseguró hace año y medio que ya había recibido propuestas de diferentes empresas del sector, una situación que teóricamente debería haber agilizado la elaboración del pliego de condiciones técnicas y la licitación del concurso público destinado a instalar un nuevo sistema eléctrico.

El asunto fue trasladado al último pleno por el portavoz de Ciudadanos, Antonio Linde, que recordó que, con este cierre, Torremolinos «está perdiendo un reclamo turístico impresionante». Ya en septiembre de 2017, la formación liberal preguntó por las causas del cierre y solicitó la reapertura del refugio. El concejal de Medio Ambiente, César Carrasco (PSOE), respondió que su equipo estaba trabajando en el pliego técnico y en la petición de presupuestos. Linde reconoce que la clausura de este espacio estuvo justificada por las pésimas condiciones de la instalación, con cables introducidos en las tuberías del agua, una situación permitida durante años, primero por el PP, que gobernó hasta 2015, y más tarde por el PSOE, que cerró el recinto hace casi 20 meses por razones de seguridad, decisión avalada por los técnicos.

Linde, sin embargo, critica que durante este tiempo «aún no se haya hecho nada» y reprocha al alcalde, José Ortiz, sus reiterativos discursos sobre la necesidad de diversificar la oferta turística de Torremolinos: «Habla en los foros a los que acude sobre la importancia de romper con el carácter estacional del destino, pero al mismo tiempo olvida un complejo esencial para el turismo activo y de naturaleza, que tiene un valor incuestionable para el desarrollo de un turismo alternativo y ecológico». La mención provocó la respuesta de Ortiz, que coincidió en que la sierra «es un activo para nuestra ciudad y nunca ha tenido potencialidad porque no se ha planteado como complemento». El primer edil alegó que el Ayuntamiento, que arrastra una deuda superior a los 150 millones de euros, una cifra que ascendía a 197 millones en 2015, carece de recursos propios para poner en marcha el proyecto deseado, conectando la Cañada del Lobo con la senda litoral, construida con fondos de la Diputación.

Ciudadanos critica que el alcalde dé discursos sobre la necesidad de diversificar la oferta pero mantenga cerrado este reclamo

Ortiz confía en abrir el complejo próximamente como casa rural, como venía funcionando pero con una nueva instalación eléctrica que garantice la seguridad del recinto, y postergar así una actuación más ambiciosa hasta obtener alguna subvención de otra administración. «Aquí no hay pasta porque otros se la han gastado», resumió Carrasco en el pleno. El concejal socialista reconoce que ha habido «dificultades» en estos últimos 20 meses; aunque el Ayuntamiento anunció que implantaría energías renovables en la Cañada del Lobo, finalmente esta opción ha sido descartada «porque la palabra 'sostenible' es estupenda pero no daba los servicios que se prestaban antes». La Delegación de Medio Ambiente admite que mantiene negociaciones con Endesa para que suministre electricidad al complejo, aunque la instalación debería salir a concurso público. De momento, la apertura del refugio resulta una incógnita. «Hay que acondicionar la zona, controlar los fuegos… Las cosas no son fáciles», concluyó el edil socialista.

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