Tecnología creada en Archidona para acabar con los robos en el campo

David y Alejandro Sánchez muestran los señuelos./Fernando Torres
David y Alejandro Sánchez muestran los señuelos. / Fernando Torres

Los hermanos Sánchez crean un sistema de señuelos interconectados con los que geolocalizar el producto sustraído

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Hace cinco años, Alejandro y David Sánchez del Olmo se propusieron un reto: acabar con los robos de la aceituna en el campo, una realidad que viven de cerca en su Archidona natal y que cada año afecta a cientos de productores en Málaga, Andalucía «y todo el mundo», explican. En cuanto miraron de frente al problema, se dieron cuenta de que la solución iba a ser más compleja de lo que parecía. Aumentar la vigilancia, mapear las fincas, utilizar drones... el sistema ideado por los hermanos, que cuenta con una patente de invención desde el año 2016, está basado en un planteamiento mucho más sencillo, y a la vez eficaz: Olidetect.

El mecanismo, en su concepción, es cualquier cosa menos complejo. «Implantar una red de señuelos, que se desprenden del árbol al igual que los frutos, y permiten a la empresa de seguridad o a las fuerzas de la ley, seguir el material robado, geolocalizarlo e identificar su procedencia, así como en qué momento ha sido robado». Esta alternativa permite cubrir grandes extensiones productivas de forma precisa y a bajo coste. «La vigilancia del campo no ha cambiado nada en siglos, seguimos utilizando el método visual, el oteo del campo».

Los empresarios destacan que gran parte de los robos se producen «a plena luz del día, sin ocultar nada». De esta manera no será necesario que haya contacto visual:en cualquier momento, la empresa de seguridad tiene el control de la superficie, y el sistema emite una alarma inmediata una vez el señuelo se ha desprendido del árbol, indicando exactamente en qué punto de la parcela estaba colocado. De esta forma, se puede actuar en el momento, aunque si los efectivos no llegan a tiempo, no dejarán de conocer la posición de los fardos. No habrá prisas por pillar a los ladrones.

La creación del sistema no ha sido sencilla. «Hemos tenido todos los problemas imaginables», destacan. «Tenía que ser un sistema sostenible y económicamente viable para el agricultor». En el año 2016 consiguieron cerrar el círculo, desde el señuelo y sus microprocesadores (tan pequeños como una aceituna) como el sistema operativo que controla y gestiona la información, así como la interfaz, disponible en aplicación móvil. Llegó el momento de patentar el sistema, que coniguió la mayor protección posible que entrega la Oficina de Patentes, tras acreditar que se trata de algo nuevo –por encima del modelo de utilidad–.

Fruto inteligente

Los hermanos insisten en que el valor más importante del sistema de seguridad, actualmente, es la posibilidad de identificar la procedencia de la materia prima. «Las cooperativas podrán detectar si alguien está entregando aceitunas, o cualquier fruto, que no sea suyo». El proceso tecnológico les ha permitido crear, en definitiva, un 'fruto inteligente' cuyas funcionalidades no se quedarán solo en la protección contra el robo, sino que se podrán aplicar a otros procesos: «Estamos dando al agricultor el control sobre su producción».

De momento, la empresa se encuentra inmersa en plena ronda de financiación, y ya cuentan con varias ofertas a nivel nacional e internacional de marcas interesadas en distribuir o participar en la comercialización del producto. A lo largo de estos años, en los que han contado con el ingeniero de Cantalejo Diego Medina, han invertido en torno a unos 150.000 euros

 

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