«Nos hemos salvado: lo que ha pasado es un milagro navideño»

Estado en el que quedó el autobús. / SUR

Una veintena de trabajadores salen ilesos de un accidente en el que el autobús en el que iban a una cena de Navidad cayó desde cinco metros

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Como en los móviles de casi todos los trabajadores del país, los empleados de Espace Blanc –dedicados al sector de la construcción– tienen un grupo de WhatsApp para la cena de Navidad de la empresa. Sin embargo, su historia es diferente a la del resto de los españoles, ya que en 'Rejunte Navidad Spaceblanc 2018' de lo que hablaron ayer no fue de ninguna fiesta, sino del espectacular accidente que sufrieron. Y es que el autobús en el que viajaban para la esperada cita de todos los años cayó por un desnivel de cinco metros de altura con ellos dentro. Pese a alguna herida leve, las 25 personas que iban en el vehículo resultaron ilesas. Ellos lo tienen claro: «Nos hemos salvado, ha sido un milagro navideño».

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Como cada año, los trabajadores de esta empresa se disponían ayer a compartir un fin de semana de convivencia para celebrar la Navidad. Así lo señala Juan Antonio González Lara, gerente de la empresa, quien explica que siempre preparan este tipo de escapadas «para que no sea solo una cena y ya está».

«El año pasado estuvimos en Fuengirola y este año decidimos ir a Ronda. La idea es pasar un día y medio fuera para desconectar del trabajo, que hace falta. Los trabajadores de la empresa son un grupo de gente sanísima con el que da gusto disfrutar», apunta. En esta ocasión, tenían programado acudir a un circuito de kart en Campillos, visitar una bodega y, como no, una cena de gala en un restaurante de Ronda.

Los empleados brindan tras el accidente. Abajo, los empleados atrapados en el interior del autobús. Y un coche estacionado amortiguó la caída.

Ayer por la mañana, el autobús que les tenía que llevar hasta Campillos, donde tenían programada la primera parada, empezó a recoger a los empleados. Partió desde la capital y paró en diversos municipios, como en la plaza de la Guitarra de Álora.

El ambiente era inmejorable, iban con muchas ganas de pasarlo bien. Cuando pararon en Álora, eran 25 los trabajadores de la empresa que se encontraban en el autobús. «El conductor estaba fuera colocando en la bodega unas maletas, mientras esperábamos a dos de los trabajadores que faltaban», cuenta Juan Antonio.

«Somos conscientes de la suerte que hemos tenido, hubo compañeros que salieron volando» Juan Antonio González, Gerente de Espace Blanc

La situación iba a cambiar en cuestión de segundos. Al parecer, el freno saltó y el autobús, con los 25 empleados dentro, recorrió unos 20 metros antes de caer por un desnivel de cinco metros de altura. El vehículo acabó volcado sobre un lateral y con la parte delantera sobre un coche que había aparcado en el nivel inferior, que quedó aplastado.

El gerente de la empresa, que iba en el autobús, estaba sentado muy cerca del puesto del conductor: «Salté rápidamente y pisé el freno con todas mis ganas, pero el autobús había cogido inercia y nos íbamos para atrás. Aunque le puse empeño, fue imposible pararlo».

Entonces llegaron los momentos de confusión y nervios. Las risas desaparecieron y, en su lugar, lo que se escuchó en el autobús fueron algunos gritos. Después, el silencio. Juan Antonio dice que, al estar la parte delantera del autobús sobre un coche y no ver el asfalto, pensaron que se habían quedado colgando.

«Luego vimos que ya habíamos caído, por lo que comenzamos a comprobar si todos estábamos bien. Fue un milagro. Aunque luego fueron apareciendo algunos dolores del impacto, ninguno era de importancia», precisa Juan Antonio. Poco a poco, fueron siendo conscientes de la suerte que habían tenido. Por ejemplo, una de las empleadas salió literalmente volando unos metros, hasta que cayó sobre la parte trasera del autobús.

Los servicios de emergencia se activaron inmediatamente. Policía Local, Guardia Civil, Protección Civil, sanitarios y bomberos se desplazaron hasta el lugar de los hechos para rescatar a los trabajadores, que habían quedado atrapados en el vehículo. Mientras tanto, el ambiente en el interior del autobús mejoraba.

El rescate

Cuando vieron que estaban todos bien, lo que desapareció entonces fueron los gritos y el silencio. Regresaron las risas y el buen ambiente entre los compañeros. Fuera, mientras tanto, los bomberos trabajaban para liberarles. Los efectivos de emergencias usaron unos puntales para asegurar el autobús, que también fue enganchado a uno de los camiones de bomberos. Era una operación complicada que observaban atentamente numerosos vecinos de la localidad.

Uno a uno, los empleados fueron rescatados del vehículo de transporte. Según pudo saber este periódico, seis de los trabajadores se trasladaron hasta el hospital del Guadalhorce con, al parecer, lesiones leves en zonas como muñeca, cuello o espalda.

«El conductor está muy afectado por lo que ha ocurrido, hubiese preferido estar dentro» Transportes Rabaneda, Empresa responsable del autobús

Una vez fuera del autobús, mientras una gran grúa se encargaba de mover el vehículo y recuperaban sus equipajes, los empleados tomaron una decisión: el fin de semana de fiesta no había acabado. Acordaron que seguirían adelante con las actividades que tenían programadas.

Juan Antonio insiste en transmitir el agradecimiento de los empleados con los vecinos de Álora y los efectivos de emergencias. También recuerda que ayer era el tercer año que el conductor les llevaba a su celebración navideña e insiste en la confianza que tienen depositada en él.

Desde la empresa Transportes Rabaneda, a la que pertenece el autobús y para la que trabaja el conductor, indican que su empleado se encuentra «muy afectado» por lo ocurrido: «Sintió una gran impotencia, asegura que hubiera preferido estar dentro del vehículo».

Aseveran que no saben lo que ha podido ocurrir, ya que el autobús se encontraba con el freno de mano puesto. Además, desde Transportes Rabaneda muestran su total confianza hacia el conductor, que lleva años trabajando con ellos «y nunca ha tenido ningún problema. En la prueba de alcoholemia ha dado negativo»: «La persona que organiza el viaje por parte de Espace Blanc nos ha dicho que, este año ya no por los nervios, pero que el año que viene el mismo conductor tiene que llevarles a la cena de Navidad».

Y es que, tras el accidente, Juan Antonio pidió otro autobús para que los empleados continuaran con la ruta prevista para el fin de semana. Saben que han tenido mucha suerte, por ello, este año brindarán «por un milagro navideño».