SUR Ronda

La rondeña retratada por Goya

Reproducción de la obra./ A. M.
Reproducción de la obra. / A. M.

La pintura del genio de Isabel Lobo de Porcel, nacida en 1780 en la ciudad del Tajo, se expone en la National Gallery de Londres

Vanessa Melgar
VANESSA MELGAR

La rondeña Isabel Lobo de Porcel, nacida en la ciudad del Tajo en 1780, tuvo el honor de posar para el genio del pincel Francisco José de Goya y Lucientes. Su retrato cuelga de las paredes de la National Gallery de Londres, concretamente, se expone en la sala 39. El artista se hospedó en la casa de la rondeña, en Granada, gracias a las amistades entre las autoridades de la época que mantenía el marido de ésta, Antonio Porcel. En señal de agradecimiento, según ha explicado la historiadora Aurora Melgar, que está al frente de la Biblioteca de la Serranía, cuya dirección www.bibliotecadelaserrania.com, Goya retrató por separado al matrimonio. «La belleza de Isabel cautivó al viudo Antonio Porcel, 25 años mayor que ella. Él, de holgada posición, tenía una finca, de 20.000 metros cuadrados, en Granada, 'El Carmen de los Catalanes'. Se casaron en 1802 y ella se piensa que era de familia de modesta fortuna», ha relatado Melgar.

Se desconoce si la unión fue por amor o por conveniencia. El marido era protegido del político y noble Manuel de Godoy, amigo del escritor y también político Gaspar Melchor de Jovellanos y con desempeño de cargos importantes en la administración del Estado. Fue Jovellanos el que puso en contacto a Goya con el matrimonio. «Primero pintó a Isabel en 1805 y un año después a su marido. Este cuadro parece que desapareció en un incendio en 1965 en el Jockey Club de BBAA donde se encontraba. Quedó Goya tan contento del retrato de la rondeña que lo expuso ese mismo año en la academia de San Fernando», ha indicado esta historiadora.

La pintura, considerada una de las obras cumbre del artista, representa el arquetipo de belleza española. «Ella debía sentirse a gusto con su traje de maja, atuendo propio de las clases populares de donde ella procedía, pero que en los primeros años del XIX se puso de moda entre las damas de la nobleza como signo de patriotismo ante la amenaza del enemigo francés», ha descrito Melgar, al tiempo que ha descrito que la vestimenta de la rondeña se compone de camisa de seda blanca que contrasta con el encaje negro y su cabello rubio, con los brazos en jarras.

Una investigación de 1980 desveló que bajo sus trazos había otro cuadro de un hombre. Por un error de trascripción, durante mucho tiempo figuró como Doña Isabel Cobos de Porcel, aunque esa restauración de 1980 descubrió el nombre escrito por el propio Goya: Doña Isabel Lobo de Porcel.

Por último, hay que señalar que hay quien pone en duda la atribución de esta obra a Goya, argumentando que sería de su ayudante principal, Asensio Julia. Lo que sí está claro es que la protagonista era una rondeña.

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