La revisión del PGOU de Ronda tendrá que esperar a otro mandato

Una de las calles de la localidad. /Vanessa Melgar
Una de las calles de la localidad. / Vanessa Melgar

El Ayuntamiento de la ciudad del Tajo lleva más de diez años intentando revisar el documento urbanístico sin éxito

Vanessa Melgar
VANESSA MELGAR

Una de las asignaturas pendientes de Ronda es la revisión de su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), un asunto que tendrán que afrontar, en la medida de lo posible, los miembros del próximo equipo de gobierno al frente del Ayuntamiento, tras la celebración de las elecciones municipales del 26 de mayo. Y es que la aprobación de un nuevo documento de planeamiento urbanístico forma parte de las tareas pendientes del Consistorio desde hace más de diez años, sin que ésta, que por lo pronto, tendrá que esperar a la próxima legislatura, haya prosperado.

El actual tripartito se marcó, en el inicio de su mandato, como uno de sus objetivos, tras registrar una moción de censura que le llevó a conseguir la Alcaldía, la aprobación definitiva del nuevo PGOU, pero, posteriormente, la alcaldesa, Teresa Valdenebro , anunció que sería imposible, por lo que se fijó como propósito sacar adelante el Plan especial de protección del conjunto histórico, otro documento urbanístico que tampoco ha visto la luz en esta legislatura.

Respecto al PGOU, el principal problema es que se mantiene abierto el conflicto, a instancias judiciales, entre el Ayuntamiento y la promotora de la urbanización de los Merinos, que se iba a construir junto a la carretera entre Ronda y Cuevas del Becerro. Una sentencia del Tribunal Supremo (TS) tumbó el Plan Parcial de Ordenación (PPO) de la actuación, que generó polémica desde su anuncio, argumentando falta de agua en la zona para abastecer al complejo de viviendas de lujo y campos de golf, entre otros.

Así, la promotora reclama al Ayuntamiento que le devuelva alrededor de 15 millones de euros que las arcas municipales ingresaron, y gastaron, por aprovechamientos urbanísticos, en base a un convenio que años atrás firmaron ambas partes y en el que se estipulaba que ese dinero se destinaría a inversiones en el municipio. Éstas se llevaron a cabo y tras el cierre de esta fuente de ingresos, por este conflicto, el capítulo de inversiones del presupuesto municipal se vio lastrado, quedando sin dotación alguna, hasta que en esta legislatura se ha recuperado, primero de forma simbólica y luego con mayor cuantía.

Así las cosas, el Ayuntamiento se niega a devolver a la promotora este dinero, algo que supondría un duro golpe para el Consistorio que maneja un presupuesto de en torno a 30 millones. Argumenta que hasta que no se resuelva el conflicto con la promotora, no se podrá revisar el actual PGOU.

Antes de la sentencia del Supremo, el nuevo PGOU también lidió con otros problemas. Otra sentencia declaró nula la adjudicación de su redacción al equipo que la estaba llevando a cabo, a cargo de Manuel González Fustegueras, por irregularidades en el proceso de adjudicación, lo que obligó al Ayuntamiento a intentar empezar de cero con el procedimiento y a buscar fondos para poder afrontar la revisión del documento vigente. No obstante, la sentencia de Merinos dejó en el aire estas aspiraciones.

En la actualidad, algunos de los partidos políticos que concurren a las próximas elecciones municipales incluyen en su programa, como propuesta, un nuevo PGOU.

El Plan especial, tampoco

El Plan especial de protección del conjunto histórico de Ronda ha corrido la misma suerte que el nuevo PGOU, de momento. El tripartito también se marcó, dentro de una apuesta por el patrimonio rondeño, sacar este documento, finalizarlo, ya que está aprobado, de forma inicial, desde 2009 y recibió el visto bueno de la Junta de Andalucía, de la consejería de Cultural.

Según explicó la concejala de Patrimonio Histórico y Cultural, Francisca González, la empresa que se estaba encargando de los trabajos «no da señales de vida», un argumento sobre el que el Ayuntamiento no ofreció más detalles.

En este sentido, este documento también continúa siendo asignatura pendiente de los responsables municipales, una herramienta igualmente de importancia, ya que la ciudad del Tajo cuenta con un conjunto histórico, Bien de Interés Cultural (BIC) desde los sesenta, con cuantiosos déficits y que ocupa una tercera parte de la superficie del núcleo urbano.