SUR Ronda

A por los octavos 101 kilómetros

Gaspar Sedeño. /V. M.
Gaspar Sedeño. / V. M.

El rondeño señala los puntos claves de la emblemática prueba deportiva que este fin de semana reunirá a 8.500 participantes

Vanessa Melgar
VANESSA MELGAR

En los 101 kilómetros en 24 horas, la carrera que organiza el 'Club Deportivo la Legión 101 km', del Tercio Alejandro Farnesio 4º de la Legión, con sede en Ronda;hay infinidad de historias que contar a tenor de los miles de participantes en las veintiún ediciones que hasta ahora se han desarrollado por los caminos de la ciudad del Tajo, Arriate, Alcalá del Valle, Setenil de las Bodegas, Montejaque y Benaoján. Este fin de semana llegará la XXII, con 8.500 cientouneros, marchadores y ciclistas, que han conseguido el ansiado dorsal, ya que más de 24.000 personas se han quedado fuera. Gaspar Sedeño es uno de los afortunados. Este rondeño, de 58 años, lleva siete 101 y mañana, cuando arrancará la competición, y el domingo, cuando finalizará, en la categoría de marcha, la más popular, espera completar su octava edición.

Jugaba al fútbol, lo dejó y engordó. El médico, como él lo explica, le detectó colesterol. Le quiso medicar, pero él le pidió una tregua en la que retomó su actividad deportiva. Comenzó a andar, corrigió su problema de salud y así inició su romance con los 101. En la previa del emblemático evento, analiza, a su juicio y basándose en su experiencia, los puntos claves.

El entrenamiento

Sedeño y los compañeros con los que entrena habitualmente practican deporte durante todo el año, pero intensifican su entrenamiento a partir de enero, con un promedio de alrededor de 500 kilómetros al mes. Es necesario caminar prácticamente todos los días, con descanso de dos, y en la mayoría de las ocasiones, por el terreno de los 101 o caminos y carriles similares. En sus casos es difícil compatibilizar las responsabilidades laborales y familiares con la preparación, por lo que salen a caminar a las seis de la mañana. «Los 101 hay que entrenarlos, es una prueba muy larga y ocurren muchas cosas. Hay sitios duros, si no los entrenas previamente, lo pasas peor», declara Sedeño.

La preparación mental

Es otra de las parcelas a trabajar, casi a la par que la física, según Sedeño. «Estamos hablando de 101 kilómetros... piensas en muchas cosas, hay momentos en los que te vienes abajo, que desfalleces... y dices ¿qué hago yo aquí, con lo bien que estaría en mi casa tomándome un cerveza, con los amigos...?», comenta este marchador al respecto. En su opinión, lo ideal es pensar en la familia y seres queridos. Sedeño, además, cuenta con su presencia física, durante la carrera, en puntos que para él son especialmente duros, de forma estratégica. Muchos cientouneros también se marcan la carrera como un reto personal, como una superación, la hacen con fines benéficos, en memoria de algún fallecido, piden matrimonio a su pareja al llegar a la meta... En esta edición, por ejemplo, la pareja de un cientounero que murió recientemente ha pedido a compañeros que porten lazos verdes en su recuerdo; y dos hermanos llevarán el dorsal de un tercero que tenía previsto participar y que también falleció recientemente.

Hidratación

Cada cierto número de kilómetros hay que comer, aunque no tengas hambre, recomienda Sedeño, y beber. Es fundamental. Según la previsiones, las temperaturas serán altas, por lo que estar hidratado es clave. «Para eso están los puntos de avituallamiento. Yo voy a llevar unos cuantos geles y glucosa, azúcar. En la carrera hay un par de sitios en los que te comes un sándwich o algo sólido pero no pesado, que te ayude a hacer la digestión», dice Sedeño.

Los pies

Este marchador afirma que los problemas en los pies, la aparición de ampollas, depende de cada marchador. Sí explica que no es aconsejable estrenar zapatillas en la carrera y usar unas que ya estén rodadas, como se dice coloquialmente. «El zapato tiene que estar hecho. Si no... te pueden venir las ampollas», explica.

Lo peor del recorrido

Según la experiencia de este marchador, lo peor del recorrido es el tramo final de la carrera, a partir del Acuartelamiento de Montejaque , sede del Tercio, en el regreso a Ronda. Coincide con la caída de la noche. «Lo peor es a partir del Cuartel, ya cae la noche, empiezan a pesar los kilómetros, subes a la Ermita de Montejaque, desde el río, cuatro o cinco kilómetros de subida... el Hacho, también... y desde Benaoján hacia arriba, hacia la parte del Duende... entonces es cuando te dices: ¡Ahora voy a hacer los 101!», relata este rondeño. A la llegada al Cuartel, muchos cientouneros suelen relajarse, explica, sentarse a comer, y ya difícilmente pueden continuar y abandonan.

El clima

Lo mejor que le puede pasar a los ci entouneros es que haga un día nublado, sin previsión de lluvias, ni altas temperaturas. Parece que esta edición hará calor, una situación temida por los participantes. En estas ediciones, ya mayoría de los abandonos se producen por deshidrataciones. «Los he hecho lloviendo, con calor, nublado... lo mejor para los 101 kilómetros es un día nublado... parece que dan entre 25 y 30 grados...», argumenta este deportista.

La emoción

«En 101 kilómetros pasan muchas cosas», subraya Sedeño. Para él, unas de las más emocionantes son las anécdotas y el conocer gente. «Este pasado año, en Chinchilla me encontré con un chico, un bombero de Zaragoza, que parecía cansado. Me contó que tenía mucha ilusión por hacer los 101, pero que iba a abandonar y con otro compañero, nos olvidamos del tiempo, y lo metimos en Ronda, en la meta. Sigo manteniendo el contacto con él y este año también ha conseguido dorsal, así que nos volveremos a ver», cuenta el rondeño, emocionado. También reconoce que tiene ya un pellizco en el estómago al hablar de los 101 kilómetros. Otro de sus momentos preferidos es el paso por Setenil de las Bodegas. «Está lleno de gente, pasas, todo el mundo te aclama, parece el Tour de Francia.

La organización

«En cada sitio hay un legionario», reconoce Sedeño sobre la organización de la carrera. «Es una carrera muy bien organizada, la organización es extraordinaria. Sin la Legión, difícilmente se podría llevar a cabo», puntualiza este deportista que insiste en que los 101 hay que disfrutarlos. «Es algo difícil de entender, pero es así», termina Sedeño.

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