Dos policías locales logran salvar la vida a una mujer en Alhaurín el Grande

Explanada en la que se produjeron los hechos. /SUR
Explanada en la que se produjeron los hechos. / SUR

Consiguieron distraerla y desbloquear el cierre de las puertas del coche, en el que se había encerrado con un cúter

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Un coche parado en un descampado puede pasar desapercibido, pero un vecino anónimo de Alhaurín el Grande decidió avisar a la Policía Local porque el motor estaba en marcha. Sin saberlo, consiguió salvar una vida. La pareja de agentes que estaba patrullando la localidad se dirigió a la zona, una explanada próxima al poliderpotivo municipal de la localidad. Se acercaron al vehículo, que tenía los cristales tintados, para confirmar la presencia de alguien en su interior, cuando descubrieron a una mujer de 43 años que se ponía cada vez más tensa por la presencia de los policías. Según fuentes cercanas al caso, la ocupante trataba de esconderse y aumentaba su nerviosismo conforme trataban de entablar conversación.

Siguiendo el protocolo, pidieron a la mujer que mostrase su rostro y abriera la puerta, momento en el que entró en crisis, «pataleando y gritando sin parar». Pensando que podía estar sufriendo algún problema de salud, los efectivos trataron de romper la ventana del copiloto a golpes, momento en el que la mujer atendió a razones y accedió motu proprio a bajar una rendija de la ventanilla y entablar conversación, aunque de forma errática y confusa, sin alcanzar a explicar lo que ocurría.

Es en este momento en el que los agentes se percatan de que lleva en la mano derecha un cúter, y que presentaba numerosos cortes en los antebrazos y en las muñecas, aparentemente efectuados por ella misma. Cuando los policías le preguntan por el objeto cortante, la mujer se aleja de ellos, saltando rápidamente al asiento de atrás. Cuando intentan razonar con ella, solo obtienen llantos, ninguna palabra con la que explicar su situación.

La tensión iba en aumento, por lo que uno de los agentes decide pedir refuerzos a la Guardia Civil y solicita la presencia de un equipo médico. Cualquier movimiento en falso podría desencadenar una herida fatal: la paciencia y el ingenio de los policías eran la clave para evitar que la situación se les fuera de las manos. Mientras que habla con la mujer, el otro agente introduce la mano en el coche para quitar el seguro, pero cuando lo consigue, la víctima presiona el cúter contra su cuello, amenazante, obligando al policía a desistir en su intento de acceder al vehículo. Sin embargo, haber desbloqueado las puertas fue un movimiento clave en el desenlace del suceso.

Palabras vacías, preguntas irrisorias, todo valía con tal de mantener a la ocupante del vehículo parcialmente distraída. Pero no conseguían que soltase el cúter, que mantenía firme en su garganta, oscilando de la calma a la histeria de forma cíclica:cuando parecía que se había calmado, reiniciaba la crisis. Sin embargo, llegado el momento, se abrió una grieta en la actitud de la víctima que los agentes supieron aprovechar:quería fumarse un cigarrillo. Por suerte, uno de los policías pudo ofrecérselo, y comenzaron a hablar por primera vez en un tono más relajado. Cuando la mujer soltó el cúter momentáneamente para encendérselo, el tiempo se detuvo. Habían observado que en la parte trasera del coche no había más objetos punzantes ni cortantes. Sin perder el que acababa de soltar de vista, ni sus manos, uno de ellos aprovechó que las puertas estaban desbloqueadas para abrir rápidamente y retirar el objeto cortante del alcance de la víctima y sujetándola para evitar cualquier otro intento de autolesionarse.

Atención sanitaria

A los pocos segundos acudió la patrulla de la Guardia Civil y la ambulancia. Durante varios minutos la mujer no quería abandonar el vehículo, en el que permanecía con uno de los policías. A base de conversación y al verse rodeada de más efectivos que querían ayudarla, se decidió a salir y dejó que los sanitarios le curasen los cortes que presentaba en los brazos y en las muñecas.

La mujer fue trasladada al Hospital Clínico en buen estado de salud para ser evaluada psicológicamente tras explicar a que había sufrido varios problemas sentimentales que la llevaron a esa situación. Mientras tanto, los agentes inspeccionaron el vehículo, donde encontraron varias velas junto a fotos de familiares y una carta manuscrita.

 

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