El día que Luis Roldán ordenó desalojar el cuartel de la Guardia Civil de Casarabonela

El temor a que los vecinos lo asaltaran motivó la evacuación de madrugada

El día que Luis Roldán ordenó desalojar el cuartel de la Guardia Civil de Casarabonela
José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

La casa cuartel de la Guardia Civil de Casarabonela fue desalojada una madrugada en julio de hace ahora treinta años tras una orden dictada por el gobernador civil de Málaga, después de que el director general de la Benemérita en aquellos años, Luis Roldán, tomara esta decisión para evitar enfrentamientos con los vecinos tras el anuncio del alcalde de la localidad de 'tomar' el cuartel en el caso de que la Dirección de la Guardia Civil no hiciera efectivo el pago de las 28.500.000 pesetas que adeudaba la Dirección de la Guardia Civil al Ayuntamiento.

Alrededor de las once y media de la noche del 11 de julio de 1988 se inició el total desalojo de la casa-cuartel de Casarabonela, que estaba ocupada por un sargento y cuatro números de la Guardia Civil con sus respectivas familias. El desmantelamiento se prolongó hasta las diez de la mañana del martes. El gobernador civil manifestó que con esta medida se pretendía evitar enfrentamientos entre los vecinos de Casarabonela con las fuerzas del orden, y anunció que los miembros de la Benemérita no regresarían a este municipio hasta que se hubiera hecho efectivo el pago de la deuda.

Al conocer el desalojo de la casa cuartel, el alcalde de Casarabonela dijo que los miembros de la Guardia Civil sabían que, en el caso de producirse la toma del cuartel, esta seria de forma simbólica, «porque, por no tener, ni siquiera dispongo de permiso de armas», dijo en aquellas fechas el edil Pedro Rubio. El desalojo del cuartel se realizó tras una jornada de paro general que fue secundado por todos los vecinos del municipio, y una concentración que se desarrolló en la plaza del pueblo.

Así dio SUR en portada el suceso aquel día.
Así dio SUR en portada el suceso aquel día.

El desmantelamiento del cuartel fue calificado por el alcalde de Casarabonela como una gran irresponsabilidad y una falta de humanidad hacia las personas que allí vivían, entre las que se encontraban niños y mujeres embarazadas, que fueron sacadas en plena noche de sus casas, de lo que el edil hizo responsable a Luis Roldan. Plácido Conde, gobernador civil de la provincia entonces, declaró a SUR que la deuda origen de este conflicto, era «un asunto desgraciado» y comentó que se hizo un expediente para efectuar su pago en el plazo acordado pero que hubo que devolverlo porque el alcalde también pidió que se abonaran los intereses de la deuda.

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