Asuntos Internos dice que la llave que reabrió el caso de Lucía Garrido tenía ADN de otra persona sin identificar

El juicio por el asesinato de Lucía Garrido /MIGUE FERNÁNDEZ
El juicio por el asesinato de Lucía Garrido / MIGUE FERNÁNDEZ

Un mando de Asuntos Internos asegura que a día de hoy se sigue intentando averiguar la identidad de ese segundo perfil genético

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

El juicio por el asesinato de Lucía Garrido en abril de 2008 en la finca Los Naranjos (Alhaurín de la Torre) alcanzó ayer la cuarta de las nueve sesiones previstas con la declaración de uno de los agentes de Asuntos Internos de la Guardia Civil que llevó la última fase de las investigación, y por la que se sientan en el banquillo la expareja de la víctima, a dos exagentes de este Cuerpo y al presunto autor material del crimen.

La declaración del instructor de las diligencias se prolongó durante buena parte de la jornada y dejó algunas novedades. Una de las principales es que, a día de hoy, Asuntos Internos sigue tratando de poner nombre y apellidos a otro sospechoso del asesinato, del que se tiene su ADN, pero se desconoce su identidad.

A preguntas del fiscal del caso, el agente de Asuntos Internos explicó que en 2016 el departamento de Biología de la Benemérita los convocó a una reunión para informarles de que se había hallado ADN impregnado en una llave que se encontró detrás de una tinaja durante la inspección ocular del crimen de Lucía. La tesis de la investigación es que el asesino (o asesinos) usó esa llave para entrar a la finca y abordar por sorpresa a Lucía, y que la perdió durante el forcejeo.

El juicio

En el año 2008, cuando se tomaron muestras de esa llave, no se detectó un perfil genético que condujera al autor. Sin embargo, en esa reunión de 2016, los especialistas de Criminalística les explicaron que, al someter nuevamente a examen esa muestra con técnicas más modernas, se había descubierto el ADN de un sospechoso: A. V. G. «Analizaron [en el laboratorio] algo que ya tenían, nosotros no les llevamos nada, lo tendrían allí desde 2008», detalló.

Sin embargo, el agente desveló que no solo había ADN de A. V. G., que se sienta en el banquillo como presunto autor material. «No solo se identifica el suyo, hay una mezcla. En la llave hay dos perfiles, uno dominante, que es el suyo, y otro de una persona sin identificar», explicó, al tiempo que, a preguntas del fiscal, añadió: «Estamos buscando al dueño de ese segundo perfil». El instructor reconoció que hubo un tercer análisis de ADN -«fue idea del servicio de Criminalística»- realizado sobre la llave, pero éste dio negativo, lo que está generando controversia en el juicio.

El agente de Asuntos Internos detalló cómo se adentraron en el caso, «pero según íbamos avanzando, los testigos de interés iban desapareciendo». El instructor aseguró que uno de los testigos fue asesinado en Mijas y otro este mismo año en Colombia, mientras que el tercero, cuyo testimonio constituye una de las piedras angulares del caso, se encuentra en paradero desconocido por el «riesgo extremo» que corre su vida.

Para el agente, «el móvil del crimen era eliminar a Lucía» por la información que conocía y su expareja, M. A. H., salía «doblemente beneficiado» porque recuperaba la posesión de la finca y se eliminaba un «testigo directo» de los turbios negocios que supuestamente allí se hacían, refiriéndose al tráfico de animales como una «tapadera» de la verdadera actividad como «guardería de droga».

El agente fue exponiendo los vínculos entre los cuatro acusados, si bien reconoció que no se ha podido establecer una conexión entre el presunto autor material y la expareja de Lucía. «Este es el juicio de las coartadas», manifestó el fiscal, ya que el día de autos M. A. H. estaba de viaje fuera de Málaga; los dos exagentes, de servicio; y A. V. G., sacándose el carné de conducir en la capital . Para el instructor, la elección de la fecha -30 de abril- no fue casual: «Fue el día que se alinearon todas sus coartadas».

La expareja de la víctima niega que ella le estorbara

La expareja de Lucía Garrido, hallada muerta en 2008 en la finca en la que residía en la localidad de Alhaurín de la Torre, ha vuelto a negar cualquier relación con el crimen y que amenazara a la mujer y a su hija para que se fueran de la casa, porque «no me estorbaba para nada»; al tiempo que ha dicho que en este caso «no hay nadie que esté hablando tan claro» como él, que se sienta en el banquillo como acusado.

La hija de la víctima y de este investigado aseguró el jueves en el juicio que su padre amenazaba a su madre para asustarla y que se fueran de la casa: «Teníamos que irnos por las buenas, por las malas o si no ella saldría en una bolsa de basura», al tiempo que relató cómo les dejó sin coche, sin agua y sin luz y los perros que guardaban la zona desaparecieron de repente.

Ante esto, su padre, M. A. H. declaró a los periodistas que su hija, «a la que sigo queriendo, respeto y doy la vida por ella todavía», realizó esas declaraciones porque «está asesorada por ellos», en relación con la familia de la víctima.

Aunque dijo que entiende a la familia, indicó que tiene «pruebas» con las que «se puede ver perfectamente» que la relación con su hija era buena, no como esta dijo; insistió en que «ellos no pueden demostrar nada, solo lo dicen de palabra y no es cierto». «Yo he estado guardando su luto más que ellos y no he querido meter a mi hija por medio». Negó que se hicieran en la finca negocios ilícitos de tráfico de animales.

El acusado señaló que deberían estar sentadas en el banquillo más personas «y que hay alguien que se está riendo de todo esto», que tiene «miedo» y que no puede «culpar a nadie sin pruebas».