'Las históricas aventuras de Daniela': un videojuego hecho por niños de Málaga

Denise Burgos, estudiante de Desarrollo de Aplicaciones Web, ayuda a Carmen Arjona a llevar su dibujo al ordenador. : / GERMÁN POZO

Un grupo de alumnos de una escuela rural de Almogía acuden al IES Campanillas para hacer realidad su propio videojuego ayudados por estudiantes de FP

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

'Scratch', 'Java script' o 'Autodesk Tinkercad' son términos desconocidos para una gran mayoría. Incluso para los jóvenes que se pasan horas ante el monitor del ordenador o la televisión con los videojuegos, sin saber que son esos programas la base de su entretenimiento. Y sorprende comprobar que pequeños de 9 a 11 años ya se manejan con esta tecnología y están construyendo, desde la base, su propio videojuego. 'Las históricas aventuras de Daniela' es fruto de la imaginación de seis niños y niñas, de cuarto a sexto de Primaria, del colegio Miguel Hernández, en el núcleo Los Núñez de Almogía, y de la colaboración de profesores y alumnos del IES Campanillas.

Los pequeños están participando en todo el proceso, desde la idea inicial, la elaboración de bocetos y dibujos, el guión y, desde hace unas semanas, con los alumnos del ciclo de Desarrollo de Aplicaciones Web del IES Campanillas, están llevando al ordenador todas sus creaciones, en un proceso colaborativo que ha generado ilusión tanto en los pequeños como en los estudiantes mayores.

A Carmen Arjona, de sexto curso de Primaria, se debe la creación del personaje, Daniela. Fue el elegido entre los que hicieron todos los compañeros, algo que a ella le ha emocionado de una manera muy especial. «No lo esperaba», asegura la pequeña, que considera «genial» la experiencia que están viviendo. «Estamos aprendiendo mucho, son programas muy complejos, pero los estudiantes nos lo están poniendo muy fácil» explica esta niña de 11 años, que asegura que «nunca me imaginé haciendo un videojuego» pero que con este trabajo ha podido comprobar que puede alcanzar lo que se proponga. Denise Burgos, la estudiante que acompaña y ayuda a Carmen, dice que los pequeños piensan que no van a ser capaces de hacer este trabajo, pero que con ayuda se dan cuenta de que todo es posible. Considera que este proyecto «es muy interesante, permite encaminar a los niños y niñas hacia la tecnología, aprenden con mucha facilidad y así conocen unas profesiones en las que no habían pensado».

Carmen González es la directora y maestra de Primaria de esta escuela rural. Explica que se plantearon su participación en el programa Innicia, de cultura emprendedora, de la Consejería de Educación, y empezaron a buscar un proyecto para desarrollar. Encuentran así la complicidad del IES Campanillas y del profesor Sergio Banderas. Y se ponen a trabajar en la propuesta de los alumnos, un videojuego. Todo el proceso, detalla, ha estado protagonizado por los chichos y chicas, que han tomado las decisiones por acuerdo. «Partíamos de varias premisas. Que queríamos hacer un videojuego, que no podía ser violento, que debía estar protagonizado por una chica y que debía fomentar hábitos de vida saludable». A partir de ahí, comenzó el trabajo. Pintaron a sus personajes, y entre todos eligieron el dibujo de su compañera Carmen Arjona. Después tuvieron que desarrollar la idea. Como en clase están trabajando la Prehistoria, el tema podía estar relacionado con esta etapa. Las charlas de los niños van montando el guión: la niña, Daniela, paseando por un parque cae en un agujero que resulta ser la entrada a un portal del tiempo, que la lleva a la Prehistoria. El juego consiste ahora en ir salvando una serie de obstáculos, para poder salir y regresar a casa, o bien continuar hacia otra etapa histórica.

Estudiantes de Los Núñez de Almogía y del IES Campanillas, durante una de las sesiones de trabajo. / GERMÁN POZO

Con los personajes y el guión desarrollado, los alumnos se han trasladado al PTA, donde el IES Campanillas tiene varias aulas formativas para sus alumnos de ciclos de FP. Pequeños y mayores han trabajado, en una o dos sesiones mensuales de tres horas diarias, en el desarrollo del personaje, que ya está en el ordenador, gracias a Tinkercad, un software gratuito online que permite el diseño en 3D. Los alumnos podrán disponer del personaje mediante impresión en 3D, en las impresoras de las que dispone el instituto.

Sergio Banderas explica que el juego se está diseñando en dos dimensiones, una tecnología más fácil para los pequeños. En este caso también han utilizado un editor gratuito, Piskel. En contrapartida, todo el diseño del videojuego se está realizando mediante el denominado código abierto, disponible para todos los usuarios, que pueden modificarlo y adaptarlo a sus necesidades.

Personajes con movimiento

Los niños han diseñado los fondos y decorados, y los personajes que acompañan a Daniela, como su loro 'Lolo' o un mamut, que se interpone el en camino y solo deja pasar a Daniela si le ofrece una fruta. Con chocolate o chucherías no se mueve. Es, señala la profesora, la dimensión saludable del juego. En estos días están programando con Scractch y Javascript para dotar de movimientos a los personajes. En una pase posterior, añadirán también la música, desde un banco de canciones gratuito e incluso con las voces de los propios alumnos. «Pensamos también hacer una versión en inglés», apunta el profesor. Terminado el juego, dedicarán casi un mes a probarlo, antes de proceder a su publicación.

Los alumnos, y también sus familias, están «muy emocionados e ilusionados» con el proyecto, afirma su maestra. «Sin darse cuenta, están aprendiendo programación avanza», apunta Sergio Banderas.

Alejandro Ceres es de los más pequeños del grupo, con 9 años. Se muestra emocionado y muy contento de participar en el proyecto, que «cada día me gusta más». A su edad no sabe a qué se dedicará de mayor, pero sus padres ya le han dicho que les gustaría que estudiara informática. Raúl, el estudiante del IES Campanillas que le ayuda, destaca la receptividad de los pequeños: «les explicas algo y lo captan de momento. ¡Pronto sabrán más que nosotros!», apunta bromeando.

Cristian González, de 11 años, preparaba con Adrián Sánchez las escenas del videojuego. El pequeño confiesa que le gusta mucho trabajar con el ordenador, y Adrián señala que se ve 'raro' enseñando a un niño, pero que es algo que al mismo tiempo les está ayudando: «nos está sirviendo para reforzar conocimientos, lo que estamos haciendo lo vimos hace tiempo, y esto nos sirve para refrescar la materia y hacerlo de manera práctica», dice. Además, en su caso le gustaría dedicarse a la enseñanza, y Cristian es su primer alumno.

Entre los mayores del grupo de esta escuela unitaria se encuentra Daniel Subires, que con 12 años estudia sexto. Reconoce que «estamos aprendiendo mucho, el trabajo es muy 'chulo'» y que esta experiencia le está sirviendo para encontrar su vocación futura, la informática. A María del Mar Ruiz le gustaría repetir esta experiencia, y continuar con tras fases del videojuego.

Escritora, científica o patinadora sobre hielo. Es el futuro que sueña Lucía Romero, también en sexto curso. Ha descubierto «un mundo nuevo» con una actividad que «nos divierte, pero en la que también estamos aprendiendo mucho». Sara Murcia, que la acompaña ante el ordenador, resume la experiencia con los niños y niñas: «Son muy educados y trabajadores, súper graciosos y divertidos; en una palabra, encantadores».