Jesús Romero: de alcalde a pintor

El exregidor inaugura este viernes su exposición con 22 obras de temática cofrade

Romero terminando de pintar el lienzo del Nazareno de la Cofradía de Arriba en su estudio en Antequera./Antonio J. Guerrero
Romero terminando de pintar el lienzo del Nazareno de la Cofradía de Arriba en su estudio en Antequera. / Antonio J. Guerrero
Antonio J. Guerrero
ANTONIO J. GUERRERO

Cuando una persona deja su cargo político, queda en la mayoría de las veces en el olvido y muy pocos vuelven a destacar por otra labor. Uno de los pocos casos es el de Jesús Romero Benítez (Antequera, 1953). El que fuera alcalde de su ciudad natal desde 1994 hasta 2003 y alto cargo en la Junta de Andalucía, historiador del Arte y pintor, ha encontrado en este arte su forma de volver a la rutina y este viernes, 15 de febrero, a las 19 horas, inaugura su exposición 'Arquitectura y escultura en torno a la Semana Santa de Antequera' en la nueva sala de muestras temporales del Museo Conventual de las Descalzas de la Ciudad del Torcal.

«La política no es una profesión, es un servicio que tú haces a la comunidad, por lo que tu colaboración puede ser beneficiosa para el conjunto de los ciudadanos. Nunca me consideré de profesión político, soy de profesión historiador, pero al mismo tiempo también soy pintor», recuerda quien dedicó veinte años de su vida a la política municipal, primero como concejal y luego como alcalde.

Esta experiencia de pintar le ha devuelto a su infancia: «Desde niño dibujaba muchísimo, hubo un momento que tuve que decidir y me dediqué a la investigación histórica». Recuerda sus clases de dibujo en los Carmelitas con el profesor Emilio del Moral en las que «como pintaba muy rápido, los compañeros de clase me decían que les pintara las suyas».

Dejó de pintar y alternó su papel de investigador y de responsable de patrimonio. «Durante la época de teniente de alcalde, las reformas como las de la plaza de toros, plaza del Coso Viejo, la Cruz Blanca... se las dibujaba yo a los delineantes, con unos garabatos, porque no tenía paciencia para dibujarlos de otra manera y ahora sin embargo he descubierto lo que es la paciencia a la hora de pintar los cuadros que voy a exponer».

Altar de San Francisco.
Altar de San Francisco. / Antonio J. Guerrero

«Cuando pintas un cuadro, lo dibujas, lo manchas, esperas a que se seque, y luego a pintar de nuevo. Esa paciencia, en tiempos de alcalde era inimaginable. En los años que luego fui director general de Bienes Culturales de la Junta, se invirtieron 45 millones en patrimonio», explica.

Aunque en 2015 volvió a ir en la lista del PSOE a las elecciones municipales de Antequera como número 5, no tomó posesión de su acta y se alejó de la vida pública local hasta que las monjas de las Descalzas le plantearon adaptar la sacristía del cenobio como sala temporal, para dar un vuelco al museo conventual que cumple veinte años abierto». Para ello, ha preparado 22 lienzos pintados al óleo relacionados con los espacios urbanos de la ciudad de Antequera, así como la mayoría de las esculturas religiosas que conforman la Semana Santa de Antequera, obras en madera policromada de los siglos XVI al XX.

Visita

Se podrá visitar hasta el domingo 3 de marzo en horario de 19 a 21.30 horas, además del horario normal de visitas al museo. «Son obras que recogen ámbitos que están relacionados con la Semana Santa. Antequera tiene una particularidad, que las cofradías permanecen en el mismo sitio en las que fueron fundadas. Y la relación edificio monumental, iglesia y cofradía está muy relacionada», destaca.

No serán fotografías pasadas a pintura, ya que el autor ha pretendido en algunos casos poner la escultura con un tratamiento, con un textil diferente para que enlace más con el concepto de historia de la pintura del barroco. Hay recuerdos de Murillo y de Velázquez y no de la indumentaria que aparece en las imágenes en Semana Santa. «Por ejemplo, El Niño Perdido no aparece con su túnica bordada, ni con su aureola de plata, sino con una camisola blanca como los niños que tiene Murillo. Es lleva  la escultura al mundo de la pintura y al mismo tiempo hacer unas referencias a la arquitectura como parte de la Semana Santa», subraya.

El Niño Perdido.
El Niño Perdido. / Antonio J. Guerrero

Ha encontrado en la pintura una nueva forma de vivir. «Llevo varios meses que parezco un pintor cartujo, pintando como un loco», explica. El pintor destaca que en España destacan tres conventos museísticos: el de las Descalzas Reales de Madrid que fue el primero; el de Santa Paula en Sevilla y el de las Descalzas de Antequera que cumple dos décadas.

El que fuera autor de cartel de la Semana Santa de Antequera y del XXV aniversario de la Coronación Canónica del Socorro, valora el cartel de la Semana Santa de Málaga: «Me consta que hay gente que el cartel no le ha gustado, pero a mí personalmente me parece que es buen cartel. Comprometido con la modernidad, pero al mismo tiempo tiene una gran carga de lo que es de la Semana Santa de Málaga con esos muros desconchados de los barrios. Y la imagen con una gran celeridad, pero al mismo tiempo con una magnifica realización».

Además de la pintura, Jesús Romero está embarcado en otros proyectos como la investigación histórica. En este sentido, explica que ya tiene redactadas 500 fichas para un libro sobre la iglesia del Carmen de Antequera, para el que ha recabado documentación del Archivo Histórico Nacional y de Antequera. Se titulará 'El Carmen de Antequera', donde abordará el patrimonio de esta iglesia y la historia de su fundación.

 

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