El jardinero saxofonista de Alhaurín de la Torre
Juan José González Sánchez, de nombre artístico Juan Benny Sax, prepara la grabación de su segundo disco junto a sus hijos, una pasión que le surge «por la necesidad de contar cosas» en una nueva etapa vital que comenzó tras superar un cáncer
«Superé un cáncer de riñón, me sacaron uno y estuve a punto de palmar», explica Juan José González Sánchez, de Alhaurín de la Torre ... y con 52 años, para dejar claro que sus motivaciones, cuando se convierte en Juan Beny Sax, saxofonista aficionado, pero con una larga trayectoria, y se pone a grabar un disco son, de todo, menos económicas. «Nosotros hacemos música no para ganar dinero, sino por la necesidad de contar cosas a través de la música», insiste, para apuntalar, «desde entonces (la enfermedad), las cosas van de otra forma».
Habla en plural ya que, en realidad, no está solo cuando toca el saxofón, lo acompañan sus hijos, José Antonio, de 20 años, y Juan, de 16.
Los tres se atrevieron, en 2024, a grabar su primer trabajo discográfico, de título 'Evolución'. Son 5 temas propios y dos versiones: 'Belleza de la vida', en la que los jóvenes acompañan a su padre, cada uno con su piano; 'La doncella del sótano', con el hijo mayor; 'Así se siete amar', con el menor; 'En el ojo de la tormenta', con el primogénito; 'Flor de jara', con el pequeño de la casa, y las revisiones de clásicos que son 'Claro de luna', la sonata 14 de Ludwig van Beethoven, y, para rematar, 'My way', que Sinatra hizo imprescindible.
«Llevo tocando toda mi vida, aunque solo tengo el grado elemental de conservatorio. A mis hijos, de verlo en casa, también les picó la curiosidad y aprendieron a tocar el piano. Ese es el origen de esto. Es una forma estupenda de estar juntos, de conectar... mejor que mucha gente que se va de vacaciones y se pelea», bromea Juan Beny Sax que, en realidad, tiene una trayectoria profesional que poco tiene que ver con los escenarios, aunque él sí ha encontrado la conexión.
«Era jardinero del Ayuntamiento. Junto a Vicente Llinares (conocido por su faceta como pintor) fuimos los que diseñamos las zonas verdes del pueblo, cuando comenzó su explosión de viviendas, entre los noventa y los dos mil. Te decían 'aquí va un jardín' y a buscarte la vida. Así aprendí a improvisar y el saxofón también es mucha improvisación», sostiene, este enamorado del jazz, devoto de Coltrane y Miles Davis.
Actualmente, es conserje del Vivero de Empresas, donde, asegura, no le llama nadie Juan José, al haberse popularizado su otro yo, el de Juan Beny Sax
Tras su etapa en los parques municipales, solicitó otro puesto y, actualmente, es conserje del Vivero de Empresas, donde, asegura, no le llama nadie Juan José, al haberse popularizado su otro yo, el de Juan Beny Sax, sobre todo, después de la presentación del disco, con una portada que le regaló Llinares, y que logró lleno en el Centro Cultural 'Vicente Aleixandre'. Con la recaudación de las entradas, decidió colaborar con la asociación local Vites, dedicada a la cooperación internacional.
La buena acogida de esta nueva etapa musical, que le llega al jardinero saxofonista tras un episodio vital catártico y con muchos tiros dados tras participar en conjuntos como la 'Big Band de Málaga', 'No Smoke Jazz Band' o el tributo a Fito, 'Fitiband', le anima, junto a sus hijos, a embarcarse en el segundo disco que, anuncia, será «más complejo» y del que solo adelanta que la carátula es obra de otro artista José Antonio Diazdel.
Eso sí, confía que, como en el primer trabajo, grabado en el estudio alhaurino Impala, les cunda y consigan registrarlo «del tirón, como cuando ensayamos en casa». Una soltura que, como recuerda, le debe a sus maestros, José Antonio leal, Enrique Oliver y Pablo García Vega.
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