El interior mira a los meses secos sin bajar la guardia por la falta de infraestructuras

Camiones cisterna en Campillos el verano pasado. :: fernando torres/
Camiones cisterna en Campillos el verano pasado. :: fernando torres

Los catorce municipios de la comarca Norte piden a la nueva ministra de Medio Ambiente que reactive el proyecto del trasvase desde Iznájar

FERNANDO TORRES

Ha llovido. El fantasma de la sequía se ha alejado ligeramente de la provincia de Málaga y la mayoría de municipios afrontan el verano con un denominador común: no esperan tener problemas de abastecimiento de agua potable. Los litros acumulados en embalses y acuíferos han dado un gran respiro a localidades como Campillos, que el año pasado ya tenía serios problemas por estas fechas; o Archidona, que a finales de agosto de 2017 tuvo que cerrar el grifo durante tres largas semanas. Sin embargo, los responsables municipales no bajan la guardia porque sus vecinos dependen exclusivamente de las lluvias y resaltan de nuevo la necesidad de agilizar las infraestructuras hídricas en proceso y de crear algunas nuevas.

Un claro ejemplo es el trasvase desde Iznájar (Córdoba), un proyecto que lleva años guardado en el cajón de las administraciones y que ahorraría la mayoría de los problemas a los catorce municipios de Nororma (comarca Norte de Málaga). Francisco Hidalgo, alcalde de Fuente de Piedra, explica a SUR que el pasado miércoles mandó un escrito en nombre de todos los alcaldes a la nueva ministra de Medio Ambiente (y Energía), Teresa Ribera, pidiendo que el nuevo Gobierno haga efectivo el proyecto. «Justo antes de la moción de censura le habíamos enviado el mismo escrito a la anterior ministra, García Tejerina», explica el regidor.

El trasvase es el claro ejemplo de que si este verano no hay problemas no será por la intervención de las administraciones, sino porque ha llovido. Mientras que las grandes infraestructuras permanecen paradas, los municipios tratan de hacer algunas actuaciones por su cuenta, en colaboración con la Junta de Andalucía o la Diputación Provincial.

La propia localidad de Fuente de Piedra lleva desde agosto del año pasado recurriendo a camiones cisterna para el agua de consumo, ya que la que sale del grifo solo es apta para higiene y labores domésticas. Las previsiones, según el alcalde, son inciertas pese a que el Ayuntamiento está realizando un estudio de calidad diaria para consultar al Instituto Geológico y Minero de España si puede modificar la posición de los extractores de los pozos.

Casabermeja lleva varios años sufriendo los efectos de la sequía. Su deteriorada red de abastecimiento, en combinación con una distribución urbanística especialmente diseminada, ha hecho que durante varios años consecutivos haya que restringir el consumo. Primero en las zonas rurales y durante los fines de semana. Más adelante en todo el municipio y con severos límites de consumo. Las previsiones para esta temporada seca son mucho más halagüeñas, según el concejal de Aguas Juan Sánchez. «Por estas fechas, el año pasado ya estábamos utilizando los pozos secundarios», relata.

Casabermeja tiene pendientes un nuevo sondeo para un pozo alternativo y la construcción de un gran depósito, proyecto que comparte con Colmenar. Ambos están estancados en la tramitación, que lleva en proceso más de un año.

Campillos fue el primer municipio de la provincia en verse obligado a recurrir a camiones cisterna, en mayo del 2017. Este verano, sin embargo, parte de la actuación sobre la red de Majavea (se han sustituido dos de los 21 kilómetros de tubería con fondos municipales), permitirá que la estación pase sin sobresaltos, tal y como prevé el alcalde de la localidad, Paco Guerrero. El resto de la intervención está en manos de la Diputación (que ya se comprometió a financiar la mitad) y la Junta, que aún no ha anunciado la cantidad que aportará. El Ayuntamiento sustituirá la mitad del kilometraje.

Archidona protagonizó el final del verano pasado con el cierre de sus pozos al ser declarados no aptos para el consumo. Los camiones cisterna comenzaron a circular para garantizar el abastecimiento, pero este año la previsión es de normalidad, apunta la alcaldesa Mercedes Montero. La localidad está a la espera de un estudio hídrico para un nuevo sondeo, aunque Montero apunta al trasvase de Iznájar como única solución a largo plazo para no depender de las lluvias.

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