Colmenar se vuelca con Ruth

El matrimonio formado por Pascual Rando y Gloria Luque, junto a sus cinco hijos, de entre 8 y un año./Eugenio Cabezas
El matrimonio formado por Pascual Rando y Gloria Luque, junto a sus cinco hijos, de entre 8 y un año. / Eugenio Cabezas

Los padres de una vecina de cinco años que padece las secuelas de una leucemia solicitan ayuda a través de las redes sociales para costear los tratamientos

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

La vida de Gloria Luque, de 34 años, y Pascual Rando, de 37, cambió por completo en junio de 2017. Su pequeña Ruth, que entonces tenía tres años, fue diagnosticada de leucemia. Al mazazo inicial se sumó el shock séptico que sufrió, tras infectarse de la bacteria 'e-coli' en el Hospital Materno Infantil, por lo que estuvo un mes en coma inducido. Las secuelas que le dejó son muy graves, con un 91% de discapacidad reconocida actualmente. Ahora este matrimonio, vecino de Colmenar, en la Alta Axarquía, y que tiene otros cuatro hijos, está luchando por sacar adelante a su pequeña.

«Desde entonces todo ha cambiado y hemos tenido que reformar el piso para garantizar su bienestar», explica la madre. El padre está contratado por el Ayuntamiento de Benalmádena con un puesto temporal en el servicio de limpieza, por lo que los ingresos que entran al domicilio son muy escasos, ya que la madre tiene que dedicar todos sus esfuerzos a cuidar de la pequeña, de manera que están contando con la inestimable ayuda de familiares y amigos. No en vano, Luque tiene que atender a sus otros cuatro vástagos: Diego (8 años), Clara (7), Marta (4) e Isaac (1).

«Ruth necesita ir a terapias cada día para aliviar sus dolores musculares, su bruxismo, para aprender a comer, a comunicarse y quién sabe, incluso cumplir nuestro sueño de que pueda volver a andar», cuenta emocionada la progenitora, quien detalla que lo primero que tuvieron que hacer tras volver a casa desde el hospital fue adaptar una habitación junto a la suya «porque Ruth gritaba, lloraba, vomitaba y era necesario cambiarla de postura» cada poco tiempo. Además, tuvieron que adaptar el baño para poder asearla e, igualmente, solicitaron una oruga para poder subir las escaleras con Ruth, ya que viven en una primera planta.

La pequeña continúa en tratamiento por la leucemia. Sin embargo, fue el shock séptico lo que le provocó ocho paradas cardiorrespiratorias, dejándole graves secuelas. Así, la falta de oxígeno en el cerebro le causó encefalopatía espástica cuádruple severa. Las secuelas le impiden moverse por sí misma a causa de los daños cerebrales. «Los médicos tuvieron que hacerle un agujero con un taladro en el cráneo para aliviar la presión de su cabecita, que estaba a punto de estallar por la hinchazón del cerebro», recuerda la madre, quien explica que los especialistas llegaron a diagnosticarle la muerte cerebral «y desconectaron todas las máquinas que la mantenían con vida».

Sin embargo, «casi como si de un milagro se tratara, tras ir al cielo a recoger sus alas de ángel, le dijeron que aún no era su momento, que antes tenía que conocer al hermanito que yo llevaba en la tripa, y diez días después la subieron a planta para empezar lo antes posible con la quimioterapia», describe Luque, quien confiesa que ha sido «un año muy duro de tratamientos y quimioterapia».

«Terapias muy costosas»

Actualmente, se está tratando en el Hospital Materno Infantil de Málaga con una terapia basada en la estimulación basal y la integración sensorial con el objetivo, según su terapeuta, Mari Luz Escribano, de que «ella sea capaz de conectarse con el medio», ya que la terapia se centra en «la independencia y calidad de vida de la persona, de manera que busca la funcionalidad para que la persona tenga autonomía».

Los tratamientos de Ruth han ido evolucionando. «Los médicos están muy sorprendidos de su evolución, porque hubo un momento en que nos dijeron que se iba a quedar como un vegetal», cuenta la madre, quien explica que recibe sesiones de fisioterapia a domicilio y de logopedia clínica especializada en daños cerebrales.

Debido a que únicamente tiene dos sesiones gratuitas, los padres necesitan ayuda económica, «porque las terapias son muy costosas, sus necesidades innumerables y, lamentablemente, no podemos hacer frente a todas», confiesa. Así, han abierto una página para recaudar fondos, accesible en la dirección www.gofundme.com/f/9we7q-todos-con-ruth con la que esperan llegar a 20.000 euros. De momento, llevan apenas 700 euros, pero son optimistas y saben que los malagueños son solidarios. El pasado año, el Ayuntamiento consiguió recaudar 7.000 euros, un dinero con el que compraron un coche familiar.