El cierre del anillo del agua de Campillos se paraliza tras la rescisión del contrato

Imagen del anillo del agua de Campillos. /Fernando Torres
Imagen del anillo del agua de Campillos. / Fernando Torres

El Consejo Consultivo da la razón al Ayuntamiento tras el conflicto con la empresa, pero los plazos presupuestarios dejan el proyecto en el aire

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

El cierre del anillo del agua, una de las obras en materia de abastecimiento más importantes de Campillos, se ha quedado bloqueado y su futuro no está claro. Con esta intervención, el Ayuntamiento pretendía renovar y mejorar la red del centro urbano de la localidad para, junto a otros proyectos, poner fin a los constantes problemas en materia de agua potable que sufre el municipio. Los trabajos deberían haber terminado el pasado mes de febrero, pero una serie de problemas con la empresa que ganó el concurso público fueron retrasando los plazos.

Tras un conflicto abierto entre la constructora y el propio Ayuntamiento, el Consejo Consultivo de Andalucía ha resuelto a favor del Consultorio y ha dictado la resolución del contrato por la «mala fe» con la que actuó la compañía, dejando desiertos los trabajos y exigiendo más dinero para continuar pese a no poder justificar esos gastos añadidos a través de ningún documento. Pero el problema no acaba ahí: las calles del trazado están abiertas, la ejecución a poco más del 50%, y la Diputación considera, desde la perspectiva técnica que para retomar la obra hay que redactar un proyecto nuevo. Esto implica que, al estar las obras enmarcadas en un plan provincial (es la administración provincial la que aporta los fondos), si al terminar el plazo no se han ejecutado el proyecto, el Ayuntamiento debe reintegrar los fondos.

Por tanto, el escenario ante el que se encuentra el Ayuntamiento es «complicado», según explica el alcalde, Francisco Guerrero: «Hemos pedido a los responsables sensibilidad con este caso porque los trabajos no se han cumplido por causas ajenas a nosotros». El Consistorio ha solicitado que se continúe la obra con alguna de las empresas finalistas del concurso público, pero es algo que va en contra de la ley. Así lo explica a SUR el diputado delegado de Fomento e Infraestructuras: «A todos los ayuntamientos que no cumplen los plazos, por las causas que sean, se les exige el reintegro del proyecto; lo contrario sería prevaricar».

¿Qué ocurrirá entonces con el anillo del agua? Oblaré deja claro que se buscará financiación cuando se finalice el nuevo proyecto, y que es consciente de la situación delicada en la que ha quedado el entorno de la obra. «Sabemos que Campillos está haciendo un gran esfuerzo en materia de aguas, tenemos la mano tendida y colaboraremos como ya hemos hecho y hacemos con otros proyectos importantes». Guerrero recuerda que cuando comenzaron los problemas con la constructora, el Ayuntamiento cumplió todos los pasos necesarios para no dejar flecos abiertos, notificando en todo momento a la Diputación y a la dirección de la obra. Se ofrecieron a aumentar la dotación del proyecto si la empresa justificaba los gastos. La compañía pedía 40.000 euros más para continuar, el Consistorio ofreció 20.000, pero la dirección de obra puso fin al tira y afloja asegurando que tan solo estarían justificados no más de 11.000 euros, cantidad que la empresa rechazó.

Que Campillos tiene un problema con el abastecimiento del agua potable es algo evidente. La localidad sufrió hace dos años un grave problema cuando se vaciaron los aljibes y los depósitos. Un largo mes de mayo quedó retratado en el ir y venir de camiones cisterna. Pero la clave de esta situación no está en la únicamente en la sequía, sino en el estado de su red, que tiene sesenta años de antigüedad y apenas se ha actuado sobre ella. El cierre del anillo del agua está encaminada a completar la construcción de una red mallada mediante la instalación de una tubería que circunvalará el casco urbano y que, a modo de arteria, permitiría interconectar toda la red de agua potable existente. El anillo iba a hacer posible una mejora de la presión en las redes existentes, especialmente en la zona norte del casco urbano, donde más se sufre la falta de agua.