Casabermeja trabaja en una ordenanza pionera contra el maltrato y abandono animal

Imagen de archivo de Casabermeja. /
Imagen de archivo de Casabermeja.

La localidad responde así a la situación denunciada por la asociación Ladram, que destaca un aumento de los casos de abandono

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

La joven asociación en defensa de los animales de Casabermeja (Ladram) denunció el pasado mes de febrero que la situación en la localidad con respecto al abandono y maltrato animal era «insostenible». Desde entonces, el Ayuntamiento y el propio colectivo han estado trabajando en una serie de acciones y medidas propuestas por los animalistas con las que revertir la situación, una postura que ha derivado en que se esté redactando una de las ordenanzas municipales de tenencia de animales domésticos más inclusivas y duras de la provincia de Málaga. Además, se trata de uno de los pocos municipios de menos de 20.000 habitantes que aprobará una ley de estas características –el resto se rige por la normativa de la Junta de Andalucía, publicada en el año 2003–.

La creación de la ordenanza está supeditada a los presupuestos participativos, y contará con aportaciones de diferentes colectivos, entre ellos el propio Ladram. Además, tal y como explica el concejal de Medio Ambiente Juan Sánchez, la idea es que esté aprobada y en vigor «considerablemente antes» del fin del mandato de Izquierda Unida, es decir, antes de las elecciones municipales de 2019.

Según denuncian desde la asociación, Casabermeja supera «con creces» el cupo de animales abandonados por municipio en España. Además, han observado un «aumento en el número de casos» en este año con respecto al anterior. «Este verano ya llevamos el mismo número de animales rescatados que en todo 2017». Sus responsables mantienen en la vía judicial varios casos de maltrato e insisten en que «es necesario cambiar la situación».

Cazadores y ganaderos

Los responsables de Ladram, que están teniendo un papel especial en la creación de la norma, explican a SUR que se están basando en la ordenanza de Málaga capital, aunque su propuesta contará con determinadas variaciones que la harán pionera en la obligación de los propietarios de animales, especialmente aquellos que los utilizan con fines ganaderos o de caza. «No sabemos si serán aprobadas, aunque sería fundamental, casi el cien por cien de los perros que tenemos en acogida provienen del entorno rural». En la aportación de Ladram también se incluyen apartados para los equinos, que también han protagonizado episodios de maltrato y abandono. «El otro día apareció un burro atado en mitad de la calle, a pleno sol y con el cuello casi inmovilizado en un estado deplorable».

Sánchez explica que una parte importante del proceso de creación de la ley municipal pasa por contactar con asociaciones de cazadores y ganaderos, que actualmente están en conversaciones con el Ayuntamiento para establecer diferentes líneas de trabajo.

Además de la redacción de la ordenanza, Ladram y el Ayuntamiento están trabajando en otras actuaciones de impacto directo con las que frenar el maltrato de animales. Una de las más importantes es una campaña de concienciación que se hará puerta a puerta en las zonas rurales. La idea fue planteada por la asociación, y el Consistorio aún trabaja en ultimar los detalles, aunque todo apunta a que se implantará en las próximas semanas. Un agente de la Policía Local y una veterinaria de la localidad recorrerán los principales puntos de producción ganadera e informarán en persona a los dueños de animales de sus derechos y obligaciones para con el animal según la ley vigente.

Uno de los grandes problemas que se detectan en Casabermeja es la falta de identificación reglada en los perros de trabajo, lo que permite que más adelante sean abandonados de forma impune, ya que no es posible localizar al propietario. Para Ladram, esta campaña es de las más importantes y efectivas, porque permitirá informar directamente en las zonas rurales. Según Ladram, vivimos en una sociedad «que ha cambiado mucho y en poco tiempo, dando lugar a un desfase entre las prácticas ganaderas habituales y los conocimientos actuales». Al mismo tiempo «ha aflorado una nueva sensibilidad en relación al trato y exigencias de respeto hacia los animales». Todo ello ha dado lugar a un «nuevo marco técnico y legislativo que debe ser conocido por los responsables de las explotaciones ganaderas», para que dejen de ser «vulnerables» ante la ley.

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